Se abre la veda en Izquierda Unida

  • Los cargos andaluces no esperan un minuto para pedir la cabeza de Llamazares

El reloj se acercaba a las doce de la noche del día 9, la fecha que se había establecido para mantener una cierta tregua entre las ejecutivas andaluza y general de IU y dentro de la federación andaluza, aunque la campaña diera muestras de lo contrario. Al poco de sonar la alarma, comenzaban los disparos sobre Gaspar Llamazares. Desde exigir su dimisión hasta considerar que ha llevado la coalición al "suicidio", las posturas expresadas por distintos cargos de IU se complementaban con el órdago lanzado por el casi parlamentario Diego Valderas a final de la noche: "Los que estamos en esta foto estamos dispuestos a encabezar el proceso", de renovación claro, y en la Ejecutiva federal, por supuesto.

La suma de desencuentros ha sido continua. En los últimos meses, Andalucía ha apoyado a Marga Sanz frente a Llamazares en la lucha por la candidatura a la Presidencia; se ha puesto en duda la corrección de los censos de militantes andaluces y se ha expulsado de la dirección nacional a tres cargos de Andalucía. La pérdida del grupo parlamentario a nivel nacional reabre la guerra cerrada en falso durante dos semanas y los líderes de IU apuntaban el domingo, ya públicamente, otro motivo de disgusto: la política de acercamiento al PSOE de Llamazares, calificada de "seguidismo" ayer mismo por el presidente del PCE, Felipe Alcaraz. Un punto más para un polvorín a punto de estallar en el que, al menos hasta ahora, Diego Valderas ha salido ganador al haber mantenido el grupo parlamentario y conseguido su escaño. Estos serán sus argumentos para defender su liderazgo frente a los críticos andaluces, que siguen en la retaguardia. Y con esos mismos argumentos la federación andaluza y el Partido Comunista esperan hacerse fuertes en el proceso de renovación que se inicia.

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