Trío de históricos para una tarta electoral que varía poco en la provincia

  • El PSOE logró en 2004 resultados históricos, casi parecidos a los de la década de los 80: el 55,8% de los votos al Parlamento Andaluz y el 58,2% al Congreso de los Diputados

Si funciona, no lo toques. Eso dicen. Los cabeza de lista en Sevilla de las principales formaciones políticas al Congreso y al Parlamento Andaluz varían muy poco de aquéllos a los que votaron nuestros padres en sus primeros escarceos democráticos con las urnas. Casi una foto fija. ¿Renovación? ¿Regeneración en los cargos públicos? No en Sevilla, desde luego, salvo la excepción andalucista, derivada, claro está, del apaga y vámonos con que cerraron no sólo las pasadas autonómicas, sino las municipales con un descalabro de manual. PSOE, PP e IU no han tenido que soportar una crisis interna de tal grado, por lo que, en mayor o en menor medida, sus respectivas ejecutivas provinciales han optado por no arriesgar y consolidar lo que consideran valores seguros.

Alfonso Guerra (PSOE), Soledad Becerril (PP) y Sebastián Martín Recio (IU) vuelven a ser nombres y rostros de referencia, esta vez para el Congreso de los Diputados, mientras que los listado para la Cámara andaluza lo encabezan otro ramillete de políticos ya conocidos, José Antonio Viera (PSOE), Juan Ignacio Zoido (PP) y Juan Manuel Sánchez Gordillo (IU). La renovación obligada de los andalucistas pasa por Pilar González -con bagaje municipal y autonónico- y Julián Álvarez, para las generales y las autómicas, respectivamente.

Jugadores veteranos para una partida que, si nos atenemos a los encuestas, aportará pocas sorpresas.

Los debates televisados, la concurrencia de ministros y los coletazos de las grandes obras de infraestructuras del Gobierno central -léase AVE, SE-40, Autovía de la Plata...- han sido los puntales de la campaña socialista donde el otrora enfant terrible del socialismo felipista, Alfonso Guerra, casi ha ido por libre. Y tanto, que ni siquiera fue invitado a participar en el multitudinario mitin celebrado en Dos Hermanas en el que Zapatero respaldó a Chaves. O viceversa, si hablamos en captación de votos.

Relaciones frías de puertas para adentro, como también ocurre a nivel provincial con la papeleta socialista a Las Cinco Llagas. Viera recupera a Caballos y relega a Evangelina Naranjo, la protegida de Monteseirín. ¿Más codazos? Pura lucha interna prácticamente sin efecto en unas bases entregadas y en un electorado fiel. Los resultados así lo cantan. Sevilla volvió en 2004 a reafirmarse como granero de votos socialistas para sentar presidente tanto en la Moncloa como en San Telmo, éste último con mayoría absoluta tras diez años de pactos.

Pocos datos bastan para probarlo. El socialismo volvió a barrer en la tierra natal de Felipe González hace cuatro años, con el 58,3 por ciento de los votos y 8 escaños de los doce que se disputaban. Alfonso Guerra obtuvo 160.000 votos más que en 2000 y José Caballos 130.000 papeletas más en las andaluzas. El bastión salió reforzado. Casi con el mismo peso que tenía el partido del puño y la rosa en la década de los 80. Zapatero, en Sevilla, sacó incluso más votos que Chaves.

¿Las claves de este apoyo masivo? Poco influyeron en el voto socialista de Sevilla los atentados terroristas del 11-M, pero mucho la alta participación y el voto útil, que se llevó por delante los escaños andalucistas y el de IU en Madrid. La reconquista, en 2004, comenzó por el Sur, por la tierra de quienes hicieron grande el partido desde la clandestinidad y luego precipitaron su caída.

Como la que acusó el PP hace cuatro años, con Antonio Sanz como cabeza de lista por Sevilla a las autonómicas y Javier Arenas a las generales. El clima antibélico pudo más que las ganas de cambio en la presidencia de la Junta, y dejó al PP con los peores resultados electorales en la provincia a nivel estatal y autonómico, con un escaño menos en cada caso. La recuperación de Soledad Becerril para la causa y el impulso de quien fuese ganador en votos de las pasadas elecciones municipales de la capital, Juan Ignacio Zoido, puede deshacer el maleficio el próximo 9-M.

La perpetuación de Chaves en el poder, de un lado, y la falta del suficiente impulso inversor para solucionar problemas ciudadanos cotidianos como el colapso de tráfico metropolitano, de otro, están detrás del catálogo de propuestas con el que los populares quieren rascar votos y conseguir voces que defiendan Sevilla en ambos foros.

Izquierda Unida conservó su cuota en los anteriores comicios. Concha Caballero ocupó el escaño por Sevilla en el Parlamento andaluz por el que ahora se presenta Juan Manuel Sánchez Gordillo, el alcalde Marinaleda, que entonces se quedó fuera de Las Cinco Llagas y a quien la oposición le recuerda la polémica que protagonizó por haber simultaneado dos sueldos, el de diputado autonómico y el de maestro. Sebastián Martín Recio, ex alcalde de Carmona y ex coordinador provincial de IU, encabeza la lista pese a haber sufrido un revés electoral las pasadas municipales en Carmona, de donde pasó de tener la mayoría absoluta a ser la tercera fuerza en el Consistorio. Su cometido, ahora, recuperar el escaño de la provincia en Madrid perdido en 2004.

Para los andalucistas, el 9-M será poco más o menos un juicio final. Caras nuevas y ánimo conciliador entre las diferentes corrientes nacionalistas intentarán amarrar los pocos trastos que quedaron a salvo en la legislatura que ahora se agota. En Sevilla, además, ha sido clave el descalabro andalucista en Plaza Nueva, donde los 4 ediles del mandato anterior quedaron reducidos a cero. La bisagra que el PSOE ha buscado en el Consistorio con IU y la revalidación de la mayoría absoluta de Chaves en San Telmo deja al PA sin mucha opción de poder. Desaparecido Antonio Ortega, que encabezaba la lista electoral sevillana al Parlamento Andaluz en 2004, serán ahora Julián Álvarez y Pilar González los defensores de la causa verdiblanca. Por mucho que Coalición Andalucista, en cosas de pactos, haya dejado de ser necesario.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios