Rajoy sufre su segunda derrota pero crece en seis escaños

  • El líder del PP se muestra dispuesto a encarar otros cuatro años de oposición pese al nuevo traspié y exhibe en clave interna "la subida en escaños y en votos"

Mariano Rajoy sufrió ayer el segundo revés electoral de su carrera al frente del PP. Esta nueva derrota, que se suma a la traumática deblace electoral de hace cuatro años, no parece que vaya alterar la continuidad del líder del PP que, de momento, parece dispuesto a encarar otros cuatro años de oposición. Pese a anotarse otra triste jornada electoral, el nuevo revés para Rajoy lo camufló la crecida del PP en seis escaños, hasta los 154, con respecto a los comicios de 2004.

Esta subida maquilla otro traspié de Rajoy, que ya encadena dos tras la mayoría absoluta de Aznar, y puede resultarle suficiente para garantizarse el timón del PP y sortear el fantasma de la sucesión, que amenazaba con devorarle en caso de derrota.

Fue la credencial que presentó desde el balcón de la calle Génova ante su hinchada y la que exhibió en clave interna. "Hemos sacado más votos que nunca, somos el partido que más votos, escaños y porcentaje ha tenido", dijo ante sus simpatizantes, que le interrumpieron continuamente. La foto en el balcón, con su mujer abrazada a él, la tristeza contenida y los múltiples agradecimientos hacían presagiar el abandono de Rajoy. Pero el líder del PP zanjó, de momento, las dudas: "Todos saben lo que yo pienso, mis valores y mis principios. Es lo que vamos a defender, y estaremos a la altura de las circunstancias".

El líder del PP tuvo en su alocución una referencia a su rival. "He llamado al candidato socialista", comenzó a decir entre los abucheos de los simpatizantes del PP que clamaban al grito de "Zapatero embustero" y "Zapatero dimisión". "He llamado al candidato socialista -repitió- y le he deseado suerte por el bien de España".

El PP asumió la derrota una hora antes de que Rajoy compareciera. Pasadas las 10.30, el coordinador de campaña del PP, Pío García Escudero, oficializó la "clara" victoria socialista pese a que, en primera instancia, contradijo los sondeos a pie de urna que apuntaban a una mayoría absoluta del PSOE y pronosticó un "magnífico" resultado para el PP con una subida "muy importante" en votos y en escaños, que las urnas confirmaron posteriormente.

El traspié del PP rompe una tendencia establecida desde 1983. Los populares ganaron las elecciones municipales y autonómicas de 2007 por 160.000 votos y cada vez que un partido se imponía en los comicios municipales repetía victoria en las siguientes legislativas. No fue el caso.

Pese a lo apuntado, la alta participación tampoco resultó tan funesta para los populares. Su subida en escaños y en votos puede tener un efecto estimulante en la feroz oposición de los populares contra la negociación con ETA y el Estatut, y reafirmarles en ella. El avance del PP viene también a inyectarle moral en una legislatura en la que los populares se han sentido arrinconados por el resto de los grupos, quedándose solos en la defensa de sus postulados.

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