Puigcercós medita reabrir su pulso con Carod tras el descalabro de ERC en Madrid

  • El secretario general de Esquerra abandonará el Gobierno catalán para "dar un golpe de timón"

La decepción en política genera siempre movimientos subterráneos por el poder. ERC ha perdido cinco escaños en el Congreso, motivo suficiente para sumergirla en un periodo de reflexión que probablemente desencadenará tensiones. La vieja rivalidad entre el secretario general del partido, Joan Puigcercós, y el presidente, Josep Lluís Carod Rovira, renacerá pronto. Ayer, en una comparecencia conjunta donde también dio explicaciones el cabeza de lista para Madrid, Joan Ridao, Puigcercós dejó clara su intención de retomar las riendas "para dar un golpe de timón".

Para preparar el terreno, el todavía consejero de Gobernación renunciará a su alto cargo en la Generalitat [le sustituirá Jordi Ausàs]. El Congreso Nacional de los republicanos, inicialmente previsto para el próximo otoño, se adelantará a junio con la intención de que "la militancia hable, contraste programas y redefina qué hay que mejorar". El funcionamiento orgánico de ERC concede una extraordinaria importancia a sus bases, que cuentan con un enorme poder de influencia sobre la dirección hasta el punto de condicionar o enmendar algunas de sus decisiones estratégicas. En la recámara aguardarán en busca de otra oportunidad las dos corrientes contestatarias del partido: El Reagrupament del ex conseller Joan Carretero y la Esquerra Independentista que comanda Uriel Bertran.

Tanto Puigcercós como Carod insistieron en que el revisionismo que se avecina no afecta al pacto de gobierno que ERC mantiene con PSC e ICV. "Vamos a respetarlo", tranquilizaron. No se olvidaron los prebostes del independentismo catalán de analizar las causas de la formidable caída. "Todo suma, y estar en el Govern ha comportado un desgaste, aunque ha habido un conjunto de razones, no una sola", explicó el secretario general. La idea de Esquerra era birlarse al PSC todos los apoyos que el ciudadano medio asociara directa o indirectamente con Magdalena Álvarez, personaje maldito en la comunidad. El efecto ha sido inverso.

Ridao también tenía un papelón. Era la gran esperanza en el Congreso, un dirigente de buen verbo que desempeñó un papel activo en la elaboración del Estatut aprovechando sus conocimientos jurídicos. "Aunque las condiciones no son las esperadas, asumiré mi escaño", desveló. La candidatura encabezada por Ridao se quedó con 296.473 votos y tres diputados, frente a los 652.196 y los ocho diputados obtenidos en 2004.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios