Decide la capital

  • Los votos de Córdoba serán claves ante el histórico dominio de los socialistas en la mayor parte de los municipios

El próximo domingo, los votos de la capital van a ser claves en el devenir de la jornada electoral. El reparto histórico de resultados deja clara una conclusión previa a la apertura de las urnas. El comportamiento de la ciudad, que reúne a la mitad de la población de la provincia, va a ser clave en cómo se produzca el desarrollo final de los hechos. Los partidos conocen los datos y éstos tienen una consencuencia clara. Es el PSOE quien tiene la vara de mando de la mayor parte de los municipios de la provincia mientras que la capital lleva desde 1996 votando mayoritariamente al PP.

El propio diseño de las campaña obedece, en cierta manera, a esta realidad. Los populares han focalizado mucho más sus mensajes en la gran aglomeración urbana de la provincia mientras que el PSOE ha repartido mucho más su hoja de ruta, apoyado en la enorme red que disfruta gracias a su gran implantación municipal, quizá el déficit estratégico que padecen los populares.

En los anteriores comicios, el PSOE no ganó en la capital pero estrechó diferencias sobremanera. Antes, en los comicios de 2000 -los que revalidaron a José María Aznar- el PP tocó techo en la ciudad con un 51 por ciento de los votos, un resultado impresionante. Cuatro años después, el PP redujo ese porcentaje al 43,32 por ciento.

Quiere decir eso que los populares se presentan a la cita de mañana con espacio entre la cabeza y el techo. Mientras tanto, los socialistas tienen muy complicado avanzar aún más en los municipios de la provincia, como demuestra el desglose realizado en esta misma página. Su mayoría en 2004 llegó a superar el 62 por ciento de las papeletas emitidas tanto en los municipios de 5.001 a 10.000 habitantes como en las llamadas ciudades medias (de 20.000 a 50.000 habitantes), un grupo que reúne a municipios de tanta relevancia como Lucena, Cabra, Baena o Palma. La posibilidad de crecer todavía más para el PSOE resulta, cuando menos, complicada.

En Córdoba, el mapa de voto es estable. Los socialistas tienen feudos consolidados, que les han apoyado de forma consistente. El PP tiene una incidencia fundamental en buena parte de la ciudad, pese a que los resultados se disparan tanto en el centro como en todos los distritos del Norte. Izquierda Unida sufre, históricamente, un vuelco en el voto: quien le apoya en las municipales trasvasa la papeleta cuando llegan las generales y las autonómicas, pero revalidar el parlamentario autonómico se ha convertido en un objetivo de mucha relevancia para la coalición de izquierdas.

La relevancia de la capital para los resultados de voto se ha podido palpar en esta campaña electoral. La candidatura de 2016 se ha convertido en un tema de batalla en el que han bregado, incluso, José Luis Rodríguez Zapatero y Manuel Chaves. La Junta de Andalucía y el Gobierno central han operado para hacer visible su gestión y han trabajado a todo ritmo para que se realizaran licitaciones y adjudicaciones de contratos públicos. El aeropuerto es buena prueba de ello, ya que AENA ha encargado las obras de ampliación de la pista y ha anunciado la licitación de la terminal en periodo electoral.

Es importante saber cómo va a influir en las elecciones generales y autonómicas en la capital el largo proceso político de los comicios municipales del pasado año -ganadas por el PP rozando la mayoría absoluta- y que culminó con la conformación de un gobierno de coalición entre IU y PSOE, firmado por ambas direcciones provinciales. Este tema -que tan presente estuvo en 2000, tras el acuerdo que desbancó a Rafael Merino en 1999-ha estado absolutamente fuera del debate político, quizá, por no sea necesario insistir.

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