Aznar arropa a su sucesor en el PP para "mandar a casa" al PSOE

Apoteosis popular. El PP hizo ayer una demostración de fuerza en uno de sus feudos tradicionales y brindó a Mariano Rajoy el mitin más masivo de los que ha protagonizado en esta campaña electoral.

Cerca de 12.000 simpatizantes del PP de Castilla y León abarrotaron la Plaza de Toros de León, que deparó una gran sorpresa: la asistencia del ex presidente Aznar y de su esposa, Ana Botella, en el que fue el primer acto de Rajoy junto a su mentor y también junto a su número dos, Ángel Acebes.

En una ciudad en la que en 2005 el PSOE aventajó en un escaño (3 a 2) al PP por apenas 6.000 votos, Rajoy se presentó como el único garante de la moderación y como el único capaz de afrontar los problemas de los españoles. Por ello, volvió a acusar a Zapatero de "rehuir la moderación, el equilibrio y la razón. "Va desesperado como un poseso a pedir el voto de los radicales", enfatizó, antes de acusar a su adversario de estar "en la inopia".

En la víspera del segundo y último debate, Rajoy vaticinó que Zapatero "no querrá hablar de economía, de inmigración o de seguridad" pero advirtió de que "tendrá que hablar de ello por que yo se lo voy a exigir". Por su parte, Aznar -recibido con una atronadora ovación cuando fue presentado y aclamado al grito de presidente, presidente- comenzó su discurso asegurando que "vamos a mandar a Zapatero a casa, vamos a por ellos".

Después, justificó su presencia: "Estoy aquí para apoyar incondicionalmente; como he hecho siempre, antes, ahora y después, con el silencio y con la palabra cuando me lo han pedido, al mejor presidente que puede tener España, que es Mariano Rajoy". En su intervención, Rajoy no olvidó a su mentor: "En mi cabeza, en mi memoria y en mi corazón estarás siempre".

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