Arrebato, de Iván Zulueta, Película de Oro

  • Eusebio Poncela, Cecilia Roth y Will More protagonizaron en 1979 esta película que se sumerge en el poder autodestructivo de la droga · El cineasta recogerá la Biznaga el próximo 7 de abril en el Cervantes

La organización del Festival de Málaga ha elegido como La Película de Oro de la próxima cita, Arrebato, una cinta que la libertad creativa de Iván Zulueta convirtió en título de culto en la historia moderna del cine español. El realizador recogerá la Biznaga de Plata el 7 de abril en una gala que acogerá el Teatro Cervantes.

Como anticipo de la gran movida de los 80, en 1979, el cineasta vasco realizó un experimento visual, poético e inquietante que en poco tiempo se convirtió en referencia para una generación. La imaginación suplió los problemas de financiación y planificación que tuvo Zulueta para hacer su segundo largometraje y el último, hasta la fecha. Luego se convirtió en un director maldito.

Extraña y considerada como la película más perturbadora de la década, Arrebato se estrenó en 1980 en el Cine Azul de Madrid. Frente a la cámara de Zulueta se dejaron retratar unos jóvenes Eusebio Poncela y Cecilia Roth, acompañados de Will More, Marta Fernández-Muro, Carmen Giralt, Luis Ciges y Antonio Gasset. Con estos actores el realizador vasco quiso hablar del cine dentro del cine, del poder autodestructivo de la droga, insinuando el paralelismo entre ambos mundos como un refugio para los que se niegan a crecer.

El argumento se centra en la historia de un director de cine de terror que ha terminado su segunda película pero que se siente insatisfecho por diversas razones. Su relación con el cine no es como se esperaba y, además, ha roto con su pareja. Entonces recibirá una carta y un paquete de un joven cineasta cuya inquietante personalidad le desconcierta.

Que Zulueta se inspirara en su propio mundo no fue casual. El cine formó parte de su vida desde pequeño, ya que su padre fue director del Festival de Cine de San Sebastián. Cuando tenía tan sólo 17 años se trasladó a Madrid y después a Nueva York para estudiar dibujo y pintura. Entró en contacto con el Pop Art y el New American Cinema. En 1969 realizó, con José Luis Borau como mentor, su primera cinta Un, dos, tres, al escondite inglés. Tras colaborar con Chávarri, Drove y Almodóvar realizó el corto Leo es pardo.

A comienzos de los 80 se retiró de detrás de la cámara para diseñar carteles de películas. Después tan sólo ha realizado algunos capítulos para programas de TVE.

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