Una vez más, la baza de la boca cerrada

SE lo dijo a su gente más cercana a mediados de semana, o se lo dijo al menos a los que tuvieron el valor de preguntarle por sus planes respecto al nuevo portavoz parlamentario: ya tenía tomada la decisión sobre las personas más adecuadas, pero no pensaba adelantar nada hasta anunciarlo hoy en la reunión de la Junta Directiva Nacional, que según los estatutos del partido es el órgano que debe aprobar los nombramientos.

Lo que esperan los que están en las "quinielas" es que Rajoy se lo comunique al menos unas horas antes de que se inicie la reunión de la Junta, pero ni siquiera están seguros de que vaya a ser así. Fin de semana de nervios. Tras sus vacaciones en Méjico, Rajoy se comporta como si no hubiera pasado nada, como si todo siguiera igual, lo que provoca no poca desazón en un número considerable de dirigentes y militantes de su partido. Pero él se ha marcado su estrategia y su calendario y no se sale ni un milímetro.

Ha escuchado con atención a Zaplana, que le ha sugerido que los portavoces parlamentarios se correspondan con los secretarios de área del partido para evitar así que ocurra como en la legislatura pasada, con voces distintas que analizaban las mismas cuestiones, a veces no siempre en sintonía. Los casos más evidentes se vieron en política exterior con Moragas y Arístegui y en la política económica, con Miguel Arias y Martínez Pujalte. Es buen momento para aunar criterios.

En esta ocasión, dicen en el PP que Mariano Rajoy no ha sufrido presiones de los barones regionales, probablemente porque no olvidan la famosa frase a Aguirre y Gallardón. "Estoy harto de vosotros". Camps no ha movido un dedo para intentar que sean portavoces parlamentarios tres diputados por Valencia, Esteban González Pons, Juan Costa o José María Michavilla, y tampoco ha movido ficha Aguirre en favor de Manuel Pizarro.

En el PP hay sentimientos encontrados. Nadie duda de que es necesaria la renovación, y la mayoría piensa que Rajoy es la persona indicada para ponerla en marcha, sin que eso signifique que vaya a ser candidato a la Presidencia del Gobierno. Pero un sector importante añade que el gallego ha hecho cuanto estaba en su mano para impedir que alguien pudiera sustituirle en el partido y que por eso vetó que Aguirre y Gallardón fueran diputados. Un tercer sector matiza que Rajoy tenía intención de incluir a Gallardón en las listas, que le envió recado en junio de que fuese prudente y que se replanteó las cosas cuando el alcalde le falló. La verdad, la única verdad es que Rajoy ha jugado una vez más la baza del silencio.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios