Una búsqueda compartida

Se mueven, les llevan de un lado para otro. Los vehículos que transportan a los tres miembros de Barcelona Acció Solidaria secuestrados en Mauritania están permanentemente localizados. Y los delincuentes lo saben, son perfectamente conscientes de que los satélites son capaces de encontrar una aguja en un pajar, aunque ese pajar sea el desierto del Sahara y la agreste y vasta zona del Sahel, que cubre cuatro países africanos.

Se mueven. Las autoridades españolas no están solas en la búsqueda. Aparte de las fuerzas de seguridad españolas que trabajan intensamente y de los servicios de inteligencia que han incrementado sus efectivos en Marruecos, Mauritania y Argelia a raíz del secuestro, y además de las fuerzas policiales mauritanas -el presidente Abdelaziz se ha implicado personalmente en la operación-, varios países occidentales han ofrecido todos sus medios para colaborar en la búsqueda.

Desde el primer momento se pronunció el nombre de Al Qaeda en el Magreb (AQMI), un grupo terrorista que desciende del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, y que el 11-S del año 2006 anunció públicamente que se convertía en filial del grupo formado por Ben Laden.

La segunda opción que se barajó, la que parecía más posible a los mauritanos, era que se tratase de una partida de bandidos, son multitud los que se mueven por el norte del país. Una tercera hipótesis era que el secuestro lo hubieran realizado bandidos y salteadores de caminos que entregarían después los rehenes a Al Qaeda a cambio de una considerable cantidad de dinero, para que la organización terrorista pudiera chantajear políticamente al país de origen de las personas secuestradas.

Esta hipótesis tenía dos vertientes: una, que fuera un secuestro por encargo; dos, que los delincuentes tomaran la iniciativa sabiendo que el AQMI recibiría encantado a los secuestrados y pagarían muy bien por ellos.

A medida que han transcurrido los días se ha descartado que Albert Vilalta, Alicia Gámez y Roque Pascual hayan sido víctimas de una operación con tintes exclusivamente de delincuencia común, y se ha afianzado la idea de que Al Qaeda está detrás de la operación. Más que idea es certeza, ya existen pruebas. Los satélites que tanto ayudan a desentrañar este tipo de operaciones no sólo tienen capacidad de localizar los vehículos que se mueven por Mauritania, sino que pueden grabar imágenes e incluso conversaciones.

¿Cuándo habrá reivindicación del secuestro? ¿Por qué no la ha habido hasta ahora? Expertos en este tipo de asuntos afirman que Al Qaeda a menudo reivindica sus acciones, se trate de secuestros o de atentados, varias semanas después de realizarlas. Incluso meses. Quienes investigan el paradero de los secuestrados y trabajan en su pronta liberación piensan que Al Qaeda no moverá ficha hasta que considere que los tiene en lugar seguro, y sólo entonces hará públicas sus exigencias. Que probablemente no serán exclusivamente económicas, sino que como ha ocurrido en otras ocasiones pedirá la puesta en libertad de algún miembro de su organización que cumple condena en una cárcel española o no española, lo que complica enormemente la situación.

El Gobierno pide la lógica prudencia y se mantiene en contacto con los familiares de los tres secuestrados y con los responsables de la organización humanitaria a la que pertenecen. Pero las noticias que hasta ahora pueden darles son muy pocas.

Lo que se sabe de AQMI es inquietante, y son datos que conocen los allegados de los miembros de Barcelona Acció Solidaria. Estamos ante un grupo terrorista fundamentalista, fanatizado, que actúa con la convicción de que sus acciones les honran ante Alá. Se encuentran preferentemente en Argelia, con presencia relevante en Níger, Nigeria, Mali, Marruecos, Túnez, Chad y Mauritania. Dos de sus miembros, de cuando era todavía Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, están directamente implicados en el atentado del 11-M de Madrid. Hay presencia salafista en España, Francia y Canadá, y su jefe desde hace tres años es Abdumalek Droukdel.

No hay que llamarse a engaño: se trata de un grupo con capacidad de realizar importantes operaciones terroristas, con medios económicos, y que tiene en su haber graves atentados en varios países del Magreb, entre ellos uno en Argel que se saldó con 43 víctimas mortales, en el año 2003, y otro posteriormente en esta misma ciudad, en 2007, con 33 muertos.

Pero no se están escatimando medios para localizar al comando que secuestró a los españoles. Ni tecnológicos ni de personal, además de contar con importante colaboración internacional. Los países más importantes del mundo occidental son conscientes de que este secuestro no es un problema exclusivamente español, sino que ha sido realizado por un enemigo común, el terrorismo de Al Qaeda.

Y todos los servicios secretos y policiales colaboran en la medida de sus posibilidades, que son muchas, para lograr la liberación de Alicia Gámez, Roque Pascual y Albert Vilalta.

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