Zapatero dice que no será él quien tache de "horrible" que no se llegue a un acuerdo

  • El ex presidente del Gobierno pide "serenidad" ante las negociaciones pues cree que "presionar es lo peor". Ve a Ximo Puig como ejemplo de "búsqueda de gobernabilidad" y propone que la coalición a tres lleve su nombre.

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El ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha abogado este martes por mantener "la serenidad" en las negociaciones para la formación de gobierno y ha subrayado que "lo peor" que puede hacer es "meter presión" y decir que "si no se llega a un acuerdo es una desgracia". Por eso, ha insistido en que él no será de los que diga que "sería horrible" si el PSOE, Podemos y Ciudadanos no se ponen de acuerdo para la investidura del secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, porque "hay que pensar que mañana habrá que seguir dialogando y negociando". 

Así se ha pronunciado el ex jefe del Ejecutivo, en un desayuno informativo organizado por Forum Europa en el que se ha encargado de presentar al presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, quien, minutos antes, ha avisado de que sería "un fracaso" no llegar un pacto para los actores políticos implicados en estas negociaciones.

"La presión psicológica cuenta mucho"

Zapatero ha avisado de que "la presión psicológica cuenta mucho" y, aunque ha admitido que el acuerdo es "extraordinariamente complejo", a la luz del resultado electoral del pasado 20 de diciembre, ha llamado a no meter presión. 

"Lo peor que puedo hacer es meter presión, decir que si no se llega a un acuerdo es, en fin, una desgracia", ha señalado, apuntando que, si dijera eso, no vendría a "contribuir a la serenidad y al buen hacer de los actores". A partir de aquí, y desde el punto del fondo de las negociaciones, ha explicado que, "más allá del resultado final" de las negociaciones, que desea que sea "exitoso", lo importante es que el país en su conjunto aproveche esta oportunidad para "hacer un debate racional, sosegado" sobre los problemas que tiene España. 

En concreto, ha llamado a reflexionar sobre el "problema de la sostenibilidad de las cuentas públicas", que es algo que "trasciende a lo que debiera ser una confrontación partidaria", además del "problema estructural" con el desempleo, ambos relacionados. 

En este sentido, ha defendido que la "dura crisis" ha demostrado que ni las políticas expansivas del gasto ni la devaluación salarian "dan una respuesta mínimamente aceptable al problema del empleo y de la calidad del empleo. "Y si no hay solución a la calidad del empleo, a la dignidad salarial y al volumen del empleo, no habrá solución a largo plazo al problema de las cuentas públicas", ha añadido. Además, ha explicado, debe servir para abordar el "modelo de funcionamiento como país federal" y el "respeto colectivo a la política", también de "los políticos a los políticos", porque es "una cultura muy edificante y constructiva". 

"Si conseguimos esto sería extraordinario", ha dicho Zapatero, que ha reconocido que la tarea de llegar a un acuerdo es "extraordinariamente complejo", por el resultado electoral y por el comportamiento político. "Pero no metamos presión", ha dicho, para después subrayar que "todo el mundo" lo está "intentando de buena voluntad".  

"Vía Ximo Puig, no vía valenciana"

Zapatero ha puesto como ejemplo en la "búsqueda de gobernabilidad" al jefe del Ejecutivo valenciano, Ximo Puig, de quien ha destacado que es "un hombre en busca de la sustancia y no de la escena". Durante la presentación del presidente de la Generalitat valenciana, se dijo encantado de "hablar bien de líderes políticos, más aún si son compañeros y amigos", aunque "ésta no sea la tendencia". 

En particular, ha elogiado su Gobierno y ha explicado que ahora que "se habla mucho de la vía valenciana", como se refiere Podemos a la conformación de su Ejecutivo de coalición con Compromís, lo "más justo" es hacerlo como "la vía Ximo Puig", porque "nada es posible sin personas y sin personas que hacen las cosas tan razonablemente bien" como el también líder de los socialistas valencianos. 

Ha defendido, así, que Puig es un líder que sabe que la democracia es "tener un buen diccionario de convicciones, sobre el respeto y la defensa de las reglas, sobre el sentido de la convivencia, sobre la identidad entre democracia y solidaridad, entre democracia y cohesión social". 

"Es un hombre en busca de la sustancia y no de la escena", ha recalcado, para después apuntar que "tiene ante sí una tarea nada fácil" porque es "bien conocida la situación de la comunidad valenciana" y ha elogiado sus "pioneras" medidas de lucha contra la exclusión social.

Disversidad española

Zapatero ha destacado su visión "plural y amplia" de España, que demuestra que "sabe que sólo comprendiendo y sintiendo la diversidad de España se puede entender España". "Nada se puede unir si no se reconocen y se entiende a quienes se sienten diferentes", ha recalcado. 

De hecho, ha recalcado que, precisamente, el ejercicio de la política no es otra cosa que "entender y escuchar". "Por eso pienso que no hay política en el independentismo", ha añadido, para después defender que "la política debe volver a Cataluña, reconociendo lo que significa su identidad y su vitalidad política y social".  

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