"Si Zapatero asumiese por escrito la cuestión vasca, le apoyaríamos"

  • El dirigente vasco supedita la firma de un pacto de legislatura con el PSOE a que el presidente "se comprometa a sentar las bases de la normalización" del País Vasco

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A partir de mañana el PSOE intensificará los contactos preliminares que ha mantenido con diferentes grupos del arco parlamentario para atraerse los apoyos suficientes que le garanticen la investidura de Zapatero y una legislatura sin sobresaltos. El PNV, con seis escaños, gana enteros. Esta semana, la formación nacionalista ha acaparado el protagonismo al tender abiertamente la mano a Zapatero. Su portavoz en el Congreso, Josu Erkoreka (Bermeo, 1960), analiza el horizonte poselectoral y las alianzas de futuro.

-¿Qué debe hacer Zapatero para conseguir el respaldo parlamentario del PNV?

-A Zapatero le pedimos que incorpore a la agenda política la cuestión vasca y que se comprometa a un acuerdo que siente las bases de la normalización política. Si hay un compromiso por parte de Zapatero formalizado por escrito para abordar la normalización conjuntamente con el Gobierno vasco, y si el compromiso es satisfactorio, no tendríamos problema en apoyarle.

-¿Dejarían al margen el plan Ibarretxe para facilitar el entendimiento con el PSOE?

-Es muy difícil partir de cero porque el camino hecho no se puede ignorar. Aprobamos el plan Ibarretxe y, durante el proceso de paz, compartimos un espacio común en el Pacto de Loyola, donde había bases asumibles por todos. Nuestro punto de partida son nuestros postulados. Otra cosa es que en el camino recorrido el propio lehendari haya dicho que si aprecia un compromiso de Zapatero estaría dispuesto a flexibilizar posiciones e ir adaptándose a toda negociación, que se construye a través de cesiones mutuas.

-¿Enmarca en esta flexibilización la disociación que ha hecho el líder del PNV, Íñigo Urkullu, entre plan Ibarretxe y PNV?

-Urkullu tiene tendida la mano con ese compromiso por la búsqueda de un acuerdo como punto principal de nuestro programa político, y también se la ha tendido el propio lehendakari. Y es cierto que Gobierno y partido no son lo mismo. (Ibarretxe) es un militante del partido pero también se debe a las formaciones con las que gobierna en coalición.

-Pero el plan Ibarretxe es un compromiso que el PNV asumió en su ponencia política de hace tres meses...

-Sí, pero con un énfasis especial en la búsqueda del acuerdo. La esencia de la hoja de ruta del lehendakari es la búsqueda de ese acuerdo que, en el tiempo, pretende localizarse entre las elecciones de marzo y junio.

-¿Y estarían dispuestos a renegociar los plazos de la consulta de Ibarretxe para octubre?

-Si hay voluntad de acuerdo lo demás es secundario. Si las conversaciones con el PSOE se dilatan y el acuerdo está bien encauzado y no ha cuajado lo lógico es que una consulta se pueda demorar y se flexibilicen los plazos.

-Si disocian plan Ibarretxe y PNV y flexibilizan los plazos de la consulta, ¿qué esperan obtener a cambio de una alianza parlamentaria con el PSOE?

-El objetivo fundacional del PNV es el de construir una nación vasca con el máximo de autogobierno en una Europa lo más unida posible. Ése es nuestro ADN político y en ese marco actuaremos con los pies en el suelo. Se habla de incremento de augotobierno pero tenemos en vigor un estatuto desde hace 30 años que está sin cumplir. Todavía no se ha desarrollado en materia de políticas activas de empleo ni en materia de instituciones penitenciarias.

-El Estatut ha renovado el marco jurídico catalán. ¿Es Cataluña un espejo para el País Vasco?

-No debería serlo porque son realidades diferentes y las fórmulas de unos no sirven a los otros. Nos miramos mutuamente pero hemos optado por caminos que no son coincidentes aunque se trate de comunidades nacionales que aspiran a encontrar su sitio en un contexto europeo.

-¿Y con qué expectativas acudirán a las negociaciones para sellar una alianza en el Congreso con el PSOE tras la experiencia de estos últimos cuatro años?

-En los últimos cuatro años, Zapatero ha tenido muchas palabras seductoras hablando de que el autogobierno avanzaría y de que habría marcos políticos con capacidad de decidir. Y la realidad es que no ha avanzado. La experiencia de estos cuatro años ha sido muy pobre, si bien es cierto que ha estado inmerso en un problema de pacificación que ha fracasado. Lo que le planteamos es que deje de reservar a ETA el monopolio de desencadenar el proceso de normalización y que lo hagamos quienes estamos dentro del sistema democrático.

-¿Y por qué Zapatero abre vías de interlocución con ETA y no se sienta a hablar con el PNV?

-Es la gran pregunta. ¿Por qué con ETA sí y no con nosotros?. Lo que han negociado con ETA no lo han querido negociar con el Gobierno (vasco), y al final parece que se está primando al violento y que a ti te lo niegan teniendo una mayoría social y política.

-Hablando de mayorías. El 9-M perdieron un escaño, ¿le han restado las urnas legitimidad al plan Ibarretxe y a su consulta?

-Es obligado disociar los dos planos. Sacar lecciones colaterales relativas al respado de unas iniciativas en unas generales precedidas de una campaña tan centrada en la dialéctica PP-PSOE y en la que, como consecuencia de esta bipolarización, las únicas formaciones que han subido son los que han participado del banquete mediático, me parece arriesgado. Y, además, en ningún momento se ha sometido a cuestión el plan del lehendakari, ni siquiera indirectamente.

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