Pleno extraordinario en el congreso La oposición exige al Gobierno medidas efectivas ante el deterioro de la economía

Zapatero admite que lo peor está por venir y Rajoy condiciona su respaldo

  • El presidente del Gobierno pronostica un "mayor debilitamiento" económico en los próximos meses, descarta una recesión y garantiza las políticas sociales · El líder del PP le brinda "todo el apoyo" siempre que asuma "la gravedad de la crisis"

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La economía española atraviesa una situación "difícil y complicada" y el horizonte para los próximos meses es de" un crecimiento debilitado; pero no de un estancamiento duradero, y menos aún de una etapa de recesión". Así lo afirmó ayer el presidente del Gobierno, Jose Luis Rodríguez Zapatero, ante el pleno del Congreso, donde desgranó sus medidas ante la crisis -una palabra que sólo pronunció para referirse al sector inmobiliario- y confirmó que mantendrá sus políticas sociales.

Mientras, la oposición en pleno criticó el retraso del Gobierno en admitir la crisis y la efectividad de las medidas propuestas. El líder del PP, Mariano Rajoy, fue más allá al acusar a Zapatero de haber "engañado al pueblo español" al "ocultar" la gravedad de la situación económica antes de las elecciones, a lo que Zapatero respondió negando cualquier engaño y pidiendo a Rajoy "coraje para decir que perdió las elecciones porque los españoles quisieron" no porque las previsiones del Gobierno "fueran unas u otras". Rajoy puso a disposición del Gobierno "todo el apoyo" de su partido para superar el deterioro de la economía, siempre que ponga "todas las cartas" sobre la mesa "sin engaños ni disimulos" y reconozca "la gravedad de la crisis".

Zapatero admitió que los últimos datos macroeconómicos -petróleo y euribor en máximos históricos, aumento del paro y caída de la afiliación, inflación en el 5,1 por ciento- son "elocuentes" de la situación "difícil y complicada" que atraviesa la economía y que "están sufriendo los ciudadanos". Zapatero afirmó que el Gobierno asume su "responsabilidad" para hacer frente a las dificultades con la puesta en marcha del plan "más ambicioso" adoptado por cualquier país europeo para estimular la actividad, 47 medidas que suponen movilizar "más de 65.000 millones de euros en dos años".

Zapatero destacó que su objetivo es "paliar las consecuencias para las familias" de las subidas de precios y el encarecimiento de la hipoteca, apoyar a las empresas y acelerar el cambio del patrón productivo con reformas estructurales. El presidente aseguró que, pese al deterioro económico, el Ejecutivo no incumplirá "ninguno de sus compromisos en política social". Así, se comprometió a seguir mejorando las pensiones mínimas y el salario mínimo, a desarrollar la Ley de Dependencia, aumentar las prestaciones no contributivas y las becas, ofrecer la gratuidad de la educación de 0 a 3 años, mantener la cobertura del subsidio por desempleo, las ayudas por nacimiento o al alquiler, partiendo del principio de que la austeridad en el gasto no puede aplicarse "a costa de los compromisos sociales" ni de las inversiones en infraestructuras.

Rajoy, quien lamentó que Zapatero acudiera a la Cámara "a regañadientes", señaló que la realidad es que "tenemos una crisis muy grave, que nos afecta más que a otros países, estamos en peores condiciones para encararla, el Gobierno no ha querido reconocerla por temor a las elecciones, ha dejado que las cosas se pusieran peor, carece de crédito en sus vaticinios y engañado a los españoles". Rajoy, que criticó el "optimismo antropológico" de Zapatero, y el "pantano de eufemismos y vaguedades" en el que está inmerso, pidió al presidente que "no sea soberbio" y tome nota de las recetas populares para afrontar la situación: austeridad en el gasto, reformas liberalizadoras en el mercado y reformas del mercado laboral.

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