La nueva legislatura Debate sobre la necesidad de recortar el peso de los nacionalistas

La Universidad de Granada propone un reparto más justo de escaños

  • Habría 420 diputados en vez de 350 y la asignación de asientos premiaría a los partidos nacionales más votados

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Justicia y equidad son, según el responsable del Grupo de Investigación en Métodos Electorales de la Universidad de Granada, Victoriano Ramírez González, los conceptos que justificarían una reforma del sistema electoral español para que no se produzcan las "desigualdades" que se han constatado tras las últimas elecciones al Congreso y al Senado celebradas el pasado 9 de marzo.

IU ha quedado en una situación exigua en el Congreso con sólo dos diputados (sumó 5 en 2004), mientras que fuerzas que no hacen campaña en todo el territorio como CiU (10 escaños) o el PNV (6) se han convertido en llave del futuro Gobierno. Por ello, el grupo de Ramírez ha diseñado un método electoral en tres pasos que, sin variar demasiado los grandes ejes del actual, permitiría un reparto más equitativo de los escaños. Para empezar, habría que ampliar el número de diputados de los 350 actuales hasta 420 -"aunque la cifra puede cambiar", advierte uno de los autores de la propuesta- y realizar después tres repartos de escaños.

En la propuesta de Ramírez -que lleva dos décadas investigando sobre el tema y considera éste su modelo definitivo- persigue "alcanzar una alta proporcionalidad y dificultar que un partido con más votos que otro reciba menos escaños", como también pretende "favorecer la gobernabilidad" de forma que alcanzar la mayoría absoluta sea más sencillo sin necesidad de recurrir a complejas combinaciones matemáticas.

Desde esta óptica, el reparto de escaños se repartiría en tres fases. En la primera, y con un número similar de circunscripciones a las actuales, aunque con alguna variación menor en el número de diputados a elegir por cada una, se repartirían los primeros 350 diputados mediante la Ley d'Hont que ya se aplica en la actualidad. En la segunda fase se corregirían las desigualdades con el reparto proporcional de otros 30 escaños "en función de los votos totales". Es decir, España funcionaría ahí como circunscripción única. El tercer reparto, en el que se decidirían 40 diputados, se efectuaría entre los dos partidos más votados. Si el primer partido supera en más del 6% del voto al segundo, se quedaría con esos 40 asientos en el hemiciclo.

Una simulación respecto al resultado electoral del 9 de marzo determina, por ejemplo, que IU sería la tercera fuerza política con 15 diputados.

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