Perdidos en el monte

  • El PNV busca su camino tras la retirada de Ibarretxe

Las aguas bajan revueltas por Sabin Etxea por mucho que los dirigentes del PNV silben ufanos con ojos acuosos mientras se recuperan de su ataque de contrariedad al ser desalojados del poder en lo que entienden como una siniestra operación de Estado y se tapan los oídos para no sobresaltarse demasiado con la traca final que dispuso Ibarretxe al anunciar que cuelga las botas harto de buscar el camino del gol a España.

¿Quién le iba a decir a Rodrigo Rato que aquel hábil negociador y conciliador interlocutor del Gobierno de Vitoria con el que el Ejecutivo de Aznar acordó en 1997 la renovación del Concierto Económico iba a convertirse años después en el lehendakari más obsesionado con la identidad vasca y que iba a arrastrar al partido en una marea que se llevó por delante a primeros espadas más moderados como Josu Jon Imaz? Pero en casa del herrero, cuchillo de palo, que no deja de tener guasa que el gran guardián de las esencias y de la identidad vasca no tenga aún demasiado clara la suya, colgado de ese travieso péndulo que oscila entre el soberanismo montaraz y el pragmatismo posibilista. El caso es que la marcha de Ibarretxe reabre el manido debate sobre las dos almas del PNV, una polarización que saldrá otra vez propulsada con fuerza del armario por mucho que los líderes jeltzales se esfuercen en aparentar normalidad y proclamar que el rumbo de la gabarra se mantiene pese a la deserción de su más laureado capitán. Que Ibarretxe, todo hay que decirlo, le condujo a su techo electoral (33 escaños en la autonómicas de 1998), ante la amenaza del tándem Mayor Oreja-Redondo Terreros, que por supuesto que nada tiene que ver con el acuerdo entre López y Basagoiti por mucho que algunos, como Aznar, se empeñen.

Ese presidente del Gobierno que no hace tantos años, sólo doce, invitaba al entonces líder del PNV, Xabier Arzalluz, a comer paella a La Moncloa al compás de las "excelentes" relaciones entre los dos socios. Y no es que fueran extraños compañeros de cama. Es que la primera fuerza política vasca tenía una hoja de ruta sincopada que respetaba los márgenes de la legalidad, del Estatuto y de la Constitución y aún no se había echado al monte; ese partido que rubricó en 1988, de la mano del lehendakari Ardanza, el Pacto de Ajuria Enea, la unidad de los demócratas frente al terrorismo; ese partido que de la noche a la mañana se desmelenó y firmó, con ETA-Batasuna, el Pacto de Lizarra.

Ahora se va el caimán pero el presidente del PNV, Íñigo Urkullu, imprime calma (¿o zozobra?) a su tripulación: "El hecho de que Ibarretxe se vaya -explicó ayer en una entrevista en ETB- no quiere decir que dejemos el proyecto del nuevo Estatuto o la Ley de Consulta, porque ambas propuestas no son de Ibarretxe, ni siquiera del PNV, sino del Parlamento vasco". Por su parte, el portavoz del PNV en la Cámara de Vitoria, Joseba Egibar, inveterado exponente de la dualidad soberanista del partido, advierte que nada de pucheros y aboga por que "el enfado se convierta en energía".

La llegada a la oposición es una seria tentación de radicalizarse más, si cabe, aunque habrá que confiar en que el imprevisible péndulo del PNV recupere la inercia del pragmatismo. Y del decoro.

exteriores. Los Reyes llegaron ayer a Vilna procedentes de Riga en su primera visita de Estado a Lituania, la última etapa de una gira por las repúblicas bálticas. El avión de la Fuerza Aérea Española en que viajaban don Juan Carlos y doña Sofía, acompañados por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, aterrizó a primera hora de la tarde en el aeropuerto internacional de la capital lituana, donde fueron recibidos por el primer ministro lituano, Andrius Kubilius (en la foto). Esta gira permitirá impulsar proyectos de cooperación entre ambos países en áreas como las infraestructuras y la energía

somalia. El buque Marqués de la Ensenada, integrado en la operación Atalanta de la UE contra la piratería frente a las costas somalíes, rescató ayer a un grupo de siete presuntos piratas que cayeron al agua tras intentar abordar un barco de bandera panameña. Los hechos ocurrieron cuando el buque español recibió una llamada de socorro del barco mercante Nepheli que estaba siendo atacado por piratas a bordo de una embarcación ligera. Según todos los indicios, tras varias maniobras evasivas, el buque acabó por golpear a la embarcación de los piratas.

defensa. La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF) confirmó ayer que el contingente español desplegado en la zona oeste del país mató el pasado sábado a un "insurgente" afgano en el curso del combate que mantuvo durante más de cuatro horas con un grupo rebelde en la localidad de Siahvashan, a unos ocho kilómetros de la Base de Apoyo Avanzado de Herat (FSB). Tres portavoces militares oficiales de la misión de la OTAN en el país asiático confirmaron que el enfrentamiento acabó con una baja en el bando enemigo.

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