Intensa semana política El pleno parlamentario puede ser decisivo para el resultado de las elecciones europeas

Llega la hora del vapuleo

  • El presidente Zapatero se enfrentará mañana y el miércoles a un Debate sobre el estado de la Nación en el que no contará con el apoyo, ni siquiera con la benevolencia, de ninguno de los grupos de la oposición

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Si la mayoría de los ciudadanos no acaba de entender que el PSOE y el PP no sean capaces de ponerse de acuerdo para sacar a España de la peor crisis económica que el mundo ha conocido tras la II Guerra Mundial, el Debate del estado de la Nación que se celebrará mañana y el miércoles en el Congreso de los Diputados no parece que vaya a ser un punto de inflexión. Y eso que, según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas, ni Zapatero ni Rajoy logran el aprobado de los españoles.

En esta ocasión, la cercanía de las elecciones europeas marcará un debate que arrojará las consabidas posiciones irreconciliables existentes durante el primer año de legislatura: Zapatero enumerará las medidas adoptadas por su Gobierno, y tirará de su conocido optimismo antropológico; Rajoy insistirá en los más de cuatro millones de parados que ha generado el Ejecutivo socialista, y buscará en el RAE nuevos adjetivos para retratar la incapacidad del líder socialista, y el resto de los portavoces de la oposición no renunciará a situar al leonés en el centro de sus críticas.

Ante la soledad que prevé hallar en la Cámara baja, Zapatero explicará en una primera intervención las 91 iniciativas económicas aprobadas por el Gobierno, que han liberado 50.000 millones de euros en gasto fiscal y que han propiciado la creación de 96.000 nuevos puestos de trabajo, planteará nuevos incentivos selectivos de estímulo económico para cambiar el modelo de crecimiento, y se aferrará a los "brotes verdes" que, a su juicio, empiezan a aparecer en el árbol de la economía española. Todo ello, pese a que la tasa de paro alcanzó en el primer trimestre de 2009 el 17,3%; la morosidad con bancos y cajas de ahorros está en el 4% -12,5% en el caso de los inmigrantes-; el Banco de España pone en duda la fortaleza de nuestro sistema financiero y el FMI y la CE pronostican aún entre cuatro y seis trimestres duros.

Ante estos negros nubarrones, el presidente del Gobierno sacará a pasear de nuevo el logro de estar en el G-20, proclamará entre todos podemos y planteará un gran acuerdo nacional para afrontar las reformas pendientes. Aunque socialistas muy cualificados le han insistido en las últimas fechas en que reedite el papel que asumió el PSOE de Felipe González en 1982 y protagonice los cambios estructurales que necesita España para salir fortalecido de la crisis, Zapatero limitará su propuesta a las áreas de Educación y Justicia, principalmente.

Las medidas relacionadas con el mercado laboral las supeditará a la mesa de diálogo social, bloqueada por la insistencia de los empresarios en abaratar el despido y por la negativa de los sindicatos a negociarlo. Detrás de este importante desencuentro se halla el acuerdo no escrito entre Zapatero y los sindicatos CCOO y UGT para mantener el gasto social y las prestaciones por desempleo mientras dure la crisis, a cambio de la no convocatoria de una huelga general, y no caer en la receta liberal que defienden una parte importante del PP, liderado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y propio presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, y que proponen, sin disimulos, una bajada de impuestos, una reforma del mercado laboral, una reducción del gasto público y la liberalización para mejorar la competitividad de las empresas.

Rajoy, que presentará sus doce medidas del PP para salir de la crisis, no llegará tan lejos, y arrancará presumiblemente detallando el recorrido de Zapatero desde que negó la crisis, por creer que era una simple desaceleración, hasta los más de cuatro millones de parados.

Intentará desmontar las 91 iniciativas adoptadas por el Gobierno para combatirla haciendo hincapié en inutilidad de los planes de ahorro energético y la medida de los 400 euros. Pero le golpeará, una y otra vez, con las cifras del paro, que son, a juicio de los populares, la salsa sobre la que se está cociendo a fuego lento el presidente del Gobierno. Rematará la faena señalándole con el dedo como "el principal problema de España" por mentiroso y por incapaz.

El resto de los portavoces se sumará al vapuleo dialéctico que le espera a Zapatero. Se espera que se muestre especialmente duro el representante del PNV, Josu Erkoreka, a quien, además, le escuece aún el desalojo democrático de su partido de Ajuria Enea hasta llevarle en las últimas fechas a perder la compostura. De Josep Antoni Duran Lleida, de CiU, se prevé un discurso muy crítico pero dando una oportunidad al acuerdo. La responsabilidad de Estado de este veterano político catalán puede más que los intereses de la coalición que preside Mas, que está decidido a no brindarle a Zapatero apoyos hasta después de los comicios catalanes de 2010.

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