Fernando de Mateo, el hombre que sospechó de John Le Carré

El consejero permanente del Consejo de Estado y ex presidente de la Audiencia Nacional, Fernando de Mateo Lage, falleció el pasado lunes en Madrid a los 78 años. De Mateo Lage, quien en 1998 se jubiló como magistrado de la sala tercera del Tribunal Supremo (TS), sufrió un atentado de ETA el 27 de febrero de 1990 en el que perdió las dos manos.

El magistrado, nacido en Madrid en 1929, se licenció en Derecho y en 1956 ingresó en la carrera judicial. Prestó servicio como juez en Priego (Córdoba), San Martín de Valdeiglesias (Madrid), Linares (Jaén) y Ribadavia (Oviedo). En 1962 ascendió a magistrado de lo Contencioso-administrativo y ocupó destinos en la Audiencia Territorial de Cáceres, en la de Madrid y en la Audiencia Nacional.

En mayo de 1980 fue designado magistrado de la Sala Quinta del TS, cargo que ocupó hasta noviembre de 1986, cuando fue nombrado presidente de la Audiencia Nacional para un período de cinco años. En 1987 fue designado presidente del Consejo Nacional de Objeción de Conciencia, cargó que ocupó simultáneamente con el anterior.

En febrero de 1990, De Mateo sufrió un atentado perpetrado por ETA con un paquete-bomba. El explosivo lo colocaron en el libro El espía secreto, de John Le Carré, y el magistrado no sufrió más daños porque desconfió del paquete, que llevaba el sello de la Dirección de Instituciones Penitenciarias, y lo apartó de su cuerpo al abrirlo. Fue ingresado en la UCI del hospital Gregorio Marañón y tres meses después se reincorporó a su actividad al frente de la Audiencia Nacional.

Poco antes de que se cumpliera su mandato en la Audiencia, fue designado consejero permanente del Consejo de Estado. En 1997 recibió la Gran Cruz del Mérito Militar. Perteneció a la Asociación Profesional Francisco de Vitoria, estaba casado y tenía dos hijos y una hija.

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