La coincidencia electoral nutre de votos al PSOE desde Andalucía

  • El análisis de las seis convocatorias conjuntas de generales y autonómicas revela el importante trasvase de electores andaluces de IU a la cuenta nacional del PSOE

La persistente coincidencia de las elecciones generales y autonómicas siempre ha tenido como fin nutrir desde Andalucía a Madrid al PSOE. En las seis convocatorias conjuntas hasta ahora celebradas, el Gobierno andaluz siempre ha esgrimido la excusa del coste económico y el desgaste político y del electorado como principal causa para justificar la simultaneidad. Pero las estadísticas demuestran que ésa no es la razón. El motivo es el efecto granero que siempre ha supuesto esta comunidad y el trasvase inequívoco del voto útil de otras formaciones hacia el PSOE. Un movimiento que acrecienta la bipolarización que encarnan socialistas y populares, visible en el Congreso, en el Senado y el Parlamento Europeo.

El análisis de la sincronía electoral inaugurada en 1986 y que continuó en 1994 -coincidieron autonómicas y europeas- 1996, 2000, 2004 y 2008 demuestra que el principal nutriente socialista ha sido, aparte de ellos mismos, las siglas de IU y, en menor medida, los andalucistas.

La operación matemática revela que IU siempre ha sido el sumando más importante para el resultado final del PSOE. Tan es así, que el diferencial entre generales y autonómicas para la federación de izquierdas tenía reflejo directo en la cuenta del PSOE. Prueba de ello fueron los resultados de 1986: los 325.881 votos que perdía IU en las autonómicas respecto de las generales eran, precisamente, los que ganaban los socialistas, aunque añadían algunos más.

Esta tendencia, sin embargo, no ha sido permanente. Las elecciones en las que se suponía que mayor transferencia habría de IU a PSOE, las de 2004, por efecto del 11-M y la guerra en Iraq, y que aupó a los socialistas a La Moncloa, no se confirmó. Si el PSOE logró 116.000 votos más en las generales que en las autonómicas, no todos esos votos ganados eran de IU. El partido liderado por Gaspar Llamazares había perdido sólo 49.000 votos andaluces. Algo similar sucedió en esta última votación de 2008 y también en 1996, siendo en este último caso la cota de transmisión más baja, ya que IU perdió 29.625 votos y el PSOE subió 114.697. Este desfase lleva a mirar hacia las cifras del PA como despensa electoral.

Pero los andalucistas también pudieron jugar con los ascensos y retrocesos de los populares. Sin ir más lejos, existe un alto nivel de coincidencia en que los comicios generales en los que más ha ganado el PP son en los que más ha bajado el partido nacionalista andaluz. Un recorrido que puede tener su constatación en el más que repetido traspaso andalucista-popular en el Parlamento.

El esquema reiterado del alza del PSOE y PP en las generales respecto de las autonómicas, y la baja de IU y CA, ha tenido su excepción en la cita con las urnas del pasado domingo. Por vez primera, los votos recabados por el líder andaluz del PP, Javier Arenas, superaron a los de su homólogo de Génova, Mariano Rajoy. Y es que más de 8.000 votantes andaluces del PP renunciaron a dar su apoyo al candidato nacional.

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