Chaves y Arenas tensan la campaña con un duro pero correcto debate

  • Los candidatos de PSOE y PP confrontan sus programas y críticas durante noventa minutos en Canal Sur · En el enfrentamiento ante las cámaras el popular dominó más en la forma, aunque ambos políticos empatan en el fondo

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Hace catorce años, Manuel Chaves y Javier Arenas inauguraron en Andalucía los debates cara a cara, pero no fue hasta ayer cuando los candidatos de PSOE y PP volvieron a sentarse uno frente al otro para confrontar sus programas ante las cámaras. Con todas las encuestas a su favor, Chaves jugó a no perder los apoyos con los que ya cuenta, a defender la gestión de 18 años que lleva a sus espaldas como presidente y a presentarse como un aspirante con proyecto renovado; Arenas, en cambio, buscó el cuerpo a cuerpo con críticas directas hacia su oponente con las que intentó minar su credibilidad y honestidad, aunque fue a costa de dejar en un segundo plano sus propuestas.

En este tuya mía de mensajes precocinados y sin sorpresas programáticas, el candidato del PP dominó más en la forma que en el fondo. Si la sintaxis es un estado del alma, como dijo Paul Valery, o del ánimo, la de Chaves estaba ayer algo tensa en un terreno que conoce de sobras, pero que no llega a dominar con la soltura de Arenas. El candidato socialista, por ejemplo, aseguró que el trayecto en AVE Cádiz-Madrid será de "tres minutos once" y que la prórroga del peaje de la Sevilla-Cádiz fue firmada por el PP "hasta el año 219". Como reconoció Arenas a los periodistas nada más concluir la cita, el candidato del PP se mostró premeditadamente más agresivo que en la cita a cuatro bandas del día 26, un "juego sucio", como lo definió Chaves, que se desarrolló sin que la sangre llegase al río.

Las alusiones al patrimonio del presidente de la Junta, al control de las cajas de ahorros o a la corrupción en Marbella perlaron las intervenciones de Javier Arenas, consciente desde el minuto uno de que tenía que romper las estrecheces de un formato en el que los tiempos estaban excesivamente tasados. Siguiendo el guión, el candidato del PP recordó que Andalucía se encuentra a la cola de múltiples estadísticas económicas y sociales, a lo que Chaves le replicó que nada más fácil que moverse en el terreno de la teoría.

El presidente de la Junta negó la mayor sobre las insinuaciones de Arenas y respondió que el PP ha sido cómplice de muchos de los hechos que ahora denuncia. Chaves se hizo fuerte en su veteranía y en la legitimidad que le han venido dando las urnas para defender las políticas del PSOE, un gesto que Arenas le afeó bajo la acusación de confundir los intereses de su partido con los de la comunidad. "No hay recetas mágicas ni milagros", dijo Chaves entonando una suerte de tenue mea culpa, asegurando que su preocupación son los pobres, los débiles, los marginados, los mayores, los parados, las mujeres, las amas de casa, las madres y las abuelas... Las fronteras con el candidato del PP estaban marcadas.

Arenas supo llevar la iniciativa atacando con datos y cifras la gestión de los socialistas en áreas como la economía, el empleo, la educación, la sanidad y las infraestructuras, aunque naufragó a la hora de rebatir los argumentos de su oponente cuando tocó hablar del Estado de las Autonomías. Fue en ese momento cuando Chaves mostró las gráficas con el nivel de inversiones del Gobierno de la nación durante los ocho años de Gobierno de Aznar. El debate, nuevamente, derivó hacia Cataluña y su Estatuto. El líder del PSOE-A se mostró contundente al recordar la existencia de 40 artículos en el texto catalán que, pese a ser idénticos en el andaluz, no han sido recurridos por el Partido Popular ante el Tribunal Constitucional. Sobre la inmersión lingüística, indicó que las mismas discriminaciones que se dan en Cataluña pueden darse tanto en Baleares como en la Comunidad Valenciana.

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