Las vacaciones largas tienden a la extinción

  • Según indica un estudio realizado por la marca hotelera Holiday Inn, un 52% de personas encuestadas asegura que este año no cogería vacaciones de dos semanas, debido al elevado coste

El sondeo refleja que las vacaciones más cortas, de tres o cuatro días "están ganando popularidad entre las parejas que tienen que hacer malabarismos entre el trabajo y la vida familiar". Además, apunta que una familia media actualmente se toma cuatro periodos breves de descanso al año, "ya que tienen la impresión de que un fin de semana largo cada tres meses les permite evitar el estrés excesivo causado por la rutina diaria".

La encuesta, efectuada a 5.000 personas, revela que el 24% no puede coger vacaciones en las fechas en las que cierran las escuelas, ya que los precios son más altos que en otras épocas del año. Otro 24% simplemente "no puede permitirse el gasto de unas vacaciones que no sean de unos pocos días, cualquiera sea la fecha". Además, una persona de cada cinco no consigue sacar tiempo suficiente para las vacaciones, mientras una de cada diez parejas no puede coger vacaciones en las mismas fechas.

Por otra parte, un 72% de los encuestados cree que unas interrupciones más breves son "una manera más asequible" de llevar a toda la familia de vacaciones. Y es que cuatro de cada diez siente que planear el tiempo libre con la familia les hace "sentirse menos culpables" por pasar tanto tiempo en el trabajo lejos de los niños.

Según el director de Operaciones para el Sur de Europa de las marcas Crowne Plaza, Holiday Inn y Express by Holiday Inn, Luciano Lusardi, durante los últimos años se ha visto "un enorme aumento del número de personas que reserva vacaciones cortas". "Ya han pasado los viejos tiempos en los que las familias debían ahorrar a lo largo de todo el año para las típicas vacaciones de dos semanas en verano, en las fechas más caras y de mayor presencia turística. Hoy estamos mucho más atentos y sabemos navegar por Internet y buscar las mejores ofertas", afirma Lusardi.

"Hoy en día --continúa el directivo-- todo el mundo suele cogerse unos pocos días para visitar por aquí y por allá, sin todo el estrés y el gasto que suponen unas únicas vacaciones anuales más largas". Hasta un cuarto de los entrevistados declaró que "detesta gastar el dinero ganado tan duramente en un único descanso".

Por otro lado, el 50% declara que "no puede viajar" a destinos muy lejanos y una de cada diez personas "odia" los largos recorridos en coche, tren o ferry. Otras conclusiones del estudio muestran que el 19% "odia" demorarse en los preparativos que supone un largo viaje, mientras que uno de cada diez "está harto" de lavar ropa a la vuelta. El 6% está preocupado acerca del trabajo que tendrá que recuperar y el 5% echa de menos las comodidades de su casa.

"¿Por qué gastar el dinero que tanto cuesta ganar en unas vacaciones largas cuando hacer tres o cuatro pausas al año supone menos estrés, menos dinero y más diversión?", finaliza Lusardi.

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