La fortaleza del euro abre un cruce de reproches entre el FMI, el BCE y EEUU

  • Strauss-Kahn acusa a Trichet de carecer de "contrapeso político", mientras éste insta a Washington a actuar para estimular al dólar

La fortaleza del euro amenaza con abrir una brecha entre las grandes instituciones económicas mundiales. La divisa europea, que ayer volvió a superar la barrera de los 1,52 dólares, se ha convertido en argumento de discusión a ambos lados del Atlántico, e incluso en el propio seno del Eurogrupo, el foro de debate de los ministros de Economía de los países que integran la Eurozona.Y es que la cuadratura del círculo parece complicada: un euro robusto permite afrontar con algún sosiego la escalada del precio del crudo (que se paga en dólares), pero impone serias barreras a las exportaciones de la UE, un capítulo en el que aún muestra carencias.

La primera piedra la lanzó el fin de semana pasado el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), el francés Dominique Strauss-Kahn, quien en una entrevista concedida a Le Monde atribuyó la actual fortaleza del euro al exceso de poder del Banco Central Europeo (BCE), que carece de un "contrapeso" político al no existir la figura de ministro europeo de Economía. "El problema es que el BCE, que hace bien su trabajo para contener la inflación, es todopoderoso: no tiene contrapeso político en la persona de un verdadero ministro europeo de Finanzas encargado del crecimiento", aseguraba el sucesor de Rodrigo Rato.

Mientras tanto, el presidente del Eurogrupo (foro de ministros de Economía de la Zona Euro), Jean-Claude Juncker, y la Presidencia eslovena de la Unión Europea manifestaron también ayer su "preocupación" por la fuerte apreciación del euro. "Debo decir que comienzo a estar cada vez más preocupado y vigilante", admitió el primer ministro luxemburgués en Bruselas antes de una reunión con sus homólogos de la Eurozona. Sin embargo, la posición no es unánime, ya que el ministro holandés de Finanzas, Wouter Bos, reconoció que el tema no le quita el sueño. "Cuando creamos la Unión Económica y Monetaria queríamos una moneda fuerte. Ahora la tenemos y no deberíamos quejarnos", resaltó.

Ante esta situación, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, y el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, instaron de forma implícita a EEUU a cumplir sus promesas y actuar a favor de un dólar fuerte. "Considero muy importante lo que ha sido reafirmado por las autoridades norteamericanas, incluyendo su presidente: que su economía está interesada en un dólar fuerte", subrayó Trichet.

El problema es que EEUU se ha negado de momento a actuar de forma concreta para frenar la caída del dólar, que le permite sostener su economía en un momento en el que el crecimiento se desacelera peligrosamente. En Europa, sin embargo, países como Francia no miran tanto a Washington y acusan al propio BCE de desatender el estímulo del crecimiento para controlar la inflación.

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