Al borde de la recesión

  • El PIB cae por primera vez en quince años, al cerrar el tercer trimestre con un retroceso del 0,2% · Zapatero admite que España tendrá "dificultades muy serias para crecer" y anuncia medidas para familias y empresas

Nos llegó el turno. España se incorporó ayer al plantel de países para los que la recesión ha comenzado a ser una amenaza real, al trascender que durante el tercer trimestre del ejercicio la economía decreció un 0,2% en relación con abril-junio. Se trata de la primera vez en 15 años que el PIB nacional retrocede, y sus principales lastres fueron el debilitamiento de la demanda interna y el recrudecimiento de la crisis. Así consta en el boletín del Banco de España correspondiente a octubre, según el cual esta caída intertrimestral hizo que el crecimiento interanual fuera sólo del 0,9%, la mitad que el registrado en el segundo trimestre.

La fuerte moderación de la demanda interna -consumo e inversión-, que sólo avanzó tres décimas (frente al punto y medio de abril-junio), explica el deterioro de la economía, aunque también fue clave la persistencia de la inestabilidad en los mercados financieros. El organismo supervisor explica a ese respecto que las implicaciones de la crisis sobre las condiciones de financiación y la confianza contribuyeron a "frenar el avance de la actividad". Es más, los "agudos" episodios de las últimas semanas "podrían haber inhibido el crecimiento adicionalmente".

De confirmarse las cifras adelantadas por el Banco de España -el Instituto Nacional de Estadística publicará los datos durante el mes que hoy empieza-, la economía habrá asistido a su primer descenso desde el segundo trimestre de 1993, cuando el PIB bajó un 0,3%. El debilitamiento de la demanda interna, principal artífice de ese comportamiento, contrasta con la mejora del sector exterior, el único dato positivo de este informe: aportó seis décimas al crecimiento, gracias a la pérdida de fuelle de las importaciones y a un "cierto dinamismo" de las exportaciones. La entidad que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez apunta que detrás de la flaqueza del consumo de las familias estuvo tanto la pérdida de confianza por la "delicada" situación financiera o por el empeoramiento de las perspectivas macroeconómicas, como la evolución "más desfavorable" de los factores que determinan directamente ese consumo. Entre ellos, el empleo y la renta disponible.

También considera que la caída de las bolsas y la "acusada" desaceleración de los precios de la vivienda están teniendo un efecto "desfavorable" sobre la riqueza de los hogares, que posponen sus decisiones de gasto en bienes de consumo duradero. En este sentido, subraya, además, que las familias españolas tenían que destinar a finales del tercer trimestre el 39,1% de su renta bruta disponible anual a financiar la compra de su casa, lo que supone el mayor esfuerzo desde que empezó a elaborarse la estadística, en 1995.

Otra de las espadas de Damocles de la economía es el paro. El organismo supervisor alerta de que la destrucción de puestos de trabajo "se intensificará" en los próximos meses. Y justo ayer Eurostat anunció que en septiembre España volvió a tener el dudoso honor de ser el país de la UE con el mayor incremento del paro y la tasa de desempleo más elevada.

Por último, la entidad insiste en sus críticas a las cláusulas de revisión salarial, al considerar que "contribuyen negativamente" a la evolución de los costes laborales en momentos "transitorios" de subidas del IPC, dificultando "el ajuste de la economía ante una situación de cambio de ciclo como la actual".

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, admitió ayer que España tendrá "dificultades muy serias" para crecer y anunció que estudia nuevas medidas de apoyo a las familias y las empresas para estimular la actividad económica. En relación con los datos del Banco de España, indicó que confirman la "tendencia en la que están todas las economías desarrolladas" de "no crecimiento económico". La "causa fundamental" de esta situación es, según explicó, la "gravísima" crisis financiera internacional, que ha "minado" la confianza de empresarios y consumidores. Pese a ello, el presidente del Ejecutivo se mostró convencido de que se "vencerá" esta crisis.

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