Economía

Tiempo de fusiones

  • La concentración de entidades es una consecuencia del imparable proceso de internacionalización del sistema financiero · La decisión de Unicaja, Caja Jaén y Cajasur es una excelente noticia para Andalucía

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EL imparable proceso de internacionalización del sistema financiero, unido a una progresiva liberalización de su marco legal, ha determinado que en este sector de la economía se haya producido un profundo cambio estructural que presenta, como rasgo más característico, la concentración de entidades financieras.

Efectivamente, una de las principales decisiones estratégicas de estas entidades ha sido incrementar su tamaño, lo que explica el intenso proceso de fusiones acontecido a lo largo del último cuarto de siglo. España y Andalucía no han permanecido ajenas a este proceso, que se ha manifestado tanto en el caso de los bancos como en el de las cajas de ahorros.

Esta estrategia de concentración se fundamenta en la contrastada mejora de la eficiencia económica, en la medida que la entidad financiera resultante, al contar con más recursos, puede desarrollar nuevos productos, diversificar el riesgo y acceder a mercados y proyectos de inversión que, de otra forma, permanecerían fuera de su alcance. En pocas palabras, las fusiones han prosperado como receta de éxito porque dan lugar a entidades más sólidas y competitivas en un mercado cada vez más exigente y globalizado.

En el caso del sistema financiero andaluz, el proceso de concentración de las entidades tuvo su punto de inflexión a finales de los años ochenta, y desde entonces, las cajas de ahorros andaluzas han sido capaces de evolucionar y desarrollarse, manteniendo su estabilidad y solvencia a la vez que cimentaban la confianza en el sistema financiero. Sin embargo, los profundos cambios a los que ya han hecho frente sólo son el principio, es tiempo de mantener esa capacidad competitiva sin perder el espíritu que siempre las ha definido: su clara orientación social y de vinculación con el desarrollo del entorno en el que trabajan.

Para conseguir mantener ese nivel de compromiso con el crecimiento económico y social de Andalucía, así como con el equilibrio territorial y con una gestión más eficiente de los recursos que les son confiados, las entidades financieras deben contar con una dimensión suficiente que garantice su estabilidad, competitividad y solvencia, dimensión que sólo podrán lograr desarrollando estrategias de concentración, ya sea con un proceso de fusión o a través de alianzas estratégicas. En este contexto, la fusión iniciada por Unicaja, Cajasur y Caja Jaén, que fue aprobada por el Banco de España el pasado 29 de julio, constituye sin ningún género de dudas, una excelente noticia para el sistema financiero andaluz, en la medida en que configurarán una entidad financiera con más recursos y por lo tanto, con mayor capacidad competitiva, de solvencia y estabilidad, al tiempo que mantiene y potencia su vertiente social.

Se trata, por tanto, de un proyecto en el que todas las entidades que participan en la fusión ganan. Por ello, hay que felicitar a sus órganos de gobierno, que han adoptado una decisión que responde a los intereses de las propias entidades, de sus trabajadores y clientes, no sólo en Almería, Cádiz, Córdoba, Jaén y Málaga, donde estas cajas tienen un fuerte arraigo, sino también en el resto de las provincias de nuestra comunidad autónoma.

Una buena noticia porque Andalucía debe contar con entidades financieras referentes a nivel nacional, conscientes de que el desarrollo económico de nuestra tierra depende tanto de un sistema empresarial fuerte, como de un sistema financiero capaz de responder a las expectativas que se creen.

De acuerdo con las consideraciones anteriores, la fusión de estas tres entidades configura un nuevo escenario en el sistema financiero andaluz, al que Caja Granada y Cajasol, desde el más absoluto respeto a las decisiones de futuro que adopten sus órganos de gobierno, deberían estar, al menos, abiertas.

Para ello, cuentan con un interesante abanico de posibilidades, procesos de fusión, acuerdos interterritoriales, y otras fórmulas posibles, como los Sistemas Institucionales de Protección (SIP), que permiten a las entidades materializar alianzas estratégicas. Procedimientos estos, que atienden las recomendaciones del Banco de España y del resto de organismos reguladores internacionales, que coinciden en señalar que la reestructuración del sistema financiero pasa por la aplicación de fórmulas de concentración.

La lógica del momento evidencia que es mejor apuntarse ahora a estos procesos de integración, cuando el contador está a cero y las posibilidades de negociar son mucho más amplias que cuando el mapa financiero esté ya consolidado, tras los procesos de fusión.

Por todo lo expuesto, desde el PSOE de Andalucía apoyaremos las estrategias de concentración e integración que desarrollen las entidades financieras, siempre que cuenten con el respaldo de sus órganos de gobierno, respondan a razones económicas y financieras y se orienten a la consecución de fines de interés público, entre otros, el fomento del empleo, el apoyo a los sectores productivos y a la investigación. En suma, el sistema financiero vive un tiempo de cambio, de crecimiento, un tiempo de fusiones.

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