Repsol encara la recta final para extraer gas en la costa de Málaga

  • La petrolera estudia el fondo marino en un área concreta dentro de las 207.000 hectáreas ya exploradas · Es el paso previo para poder decidir si perfora un pozo

Repsol YPF tendrá este mes sobre la mesa toda la información para decidir si pone una nueva y significativa pica energética en Andalucía, comunidad en la que su competidor Cepsa tiene una fuerte presencia industrial con dos refinerías. La petrolera, en alianza con su participada Gas Natural, lleva desde 2004 explorando una amplia zona de 207.000 hectáreas en el mar Mediterráneo frente a la costa de Málaga. La compañía que preside Antonio Brufau ya ha descartado que vaya a encontrar petróleo, según fuentes de la propia empresa, pero sigue adelante con los trabajos para determinar si extrae el gas que sí ha hallado en el subsuelo marino.

El mes pasado se cumplió el cuarto año desde que el Ministerio de Industria le otorgó los permisos para explorar en tres bloques denominados Siroco A, B y C, respectivamente (ver gráfico). Y ha sido justo en febrero cuando el Gobierno le ha permitido investigar en una cuarta zona, Siroco D, anexa al bloque A. Repsol ha extraído gas del yacimiento Poseidón, en el Golfo de Cádiz, desde la década de los años setenta del siglo pasado hasta su agotamiento en 2006 y Gas Natural aún lo hace en El Romeral (Sevilla).

Esos permisos están vigentes durante seis años y Repsol, ante los dos años que le quedan, está terminando de reunir la información para, en caso de que los estudios lo avalen, pinchar el lecho marino para hacer un pozo de extracción de gas. "Parece claro que petróleo no hay", señalan las fuentes de la petrolera, "pero se ha seleccionado una zona concreta dentro de esos bloques en la que se estudiará el fondo marino durante el mes de marzo para decidir si se hace el pozo de extracción de gas, que es una decisión crítica".

La decisión de estudiar el propio lecho marino se ha dado después de haber analizado el subsuelo para identificar dónde hay hidrocarburos. Esta fase se hace con sistemas de sísmica mediante barcos con arrastres especiales que permiten fotografiar el subsuelo geológico y hacer simulaciones sobre su contenido. "Lo que te marcan los estudios es si seguir adelante o no, pero no predeterminan un resultado final. El éxito de un pozo de gas o petróleo está en una proporción de uno por cada seis intentos, es decir, el 15%", señalan desde la petrolera. Repsol se ha comprometido a invertir 9,5 millones en esos cuatro bloques de Siroco, de los que ya ha desembolsado 3,7.

La firma, sin embargo, prefiere no detallar aún dónde esta esa zona concreta que se estudia este mes ni el volumen de gas que podría haber frente a la Costa del Sol, aunque sí precisa que la construcción del pozo tendrá un impacto ambiental casi nulo ya que se haría bajo el mar.

En general, España es una zona en la que no se han encontrado reservas de hidrocarburos en cantidades significativas. La excepción está en la costa de Tarragona, donde la propia Repsol extrae petróleo en tres yacimientos marinos (135.000 toneladas en 2006). Y la anécdota histórica podría ser Ayoluengo, el pueblo burgalés en el que el régimen franquista creyó haber encontrado una gran bolsa de crudo que al final quedó en agua de borrajas aunque aún hoy de él se extraen unas 5.000 toneladas. En 2006, últimos datos disponibles en el Ministerio de Industria, España extrajo en su territorio menos del 0,2% del petróleo y el gas que consumió en ese año.

"La formación de un yacimiento de petróleo o gas requiere de cinco requisitos geológicos indispensables: si uno falla, no hay yacimiento. Y esto es lo que posiblemente sucede en buena parte de la Península", explica Mariano Marzo, catedrático de Recursos Energéticos de la Universidad de Barcelona. "Los actuales precios del petróleo, contrarrestados en parte por un aumento de los costes exploratorios, constituyen una buena excusa para insistir en la búsqueda de los pequeños yacimientos que, sin duda, todavía quedan por descubrir".

Su optimismo a futuro se sustenta en que, hasta la fecha, "de los seiscientos sondeos de exploración perforados, algo más de cuatrocientos lo han sido en tierra firme, de modo que buena parte de los fondos marinos merece una especial atención". No obstante, Marzo también asegura que, pese a las sorpresas que se puedan producir a medio plazo, "no cabe esperar que de la noche a la mañana cambie nuestra condición de país importador neto de petróleo y gas".

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