Dormir en la almazara

  • El profesor de Economía del Turismo Juan Ignacio Pulido propone convertir el aceite de oliva en una vía para diversificar el turismo rural

Olivar en la provincia de Córdoba. Olivar en la provincia de Córdoba.

Olivar en la provincia de Córdoba. / m. h.

El profesor de Economía del Turismo de la Universidad de Jaén Juan Ignacio Pulido Fernández propuso ayer hacer del aceite de oliva el hilo conductor que una el entorno rural con la actividad turística, fórmula que ha denominado oleoturismo y que considera que puede ser una opción para promover el desarrollo del sector agroalimentario y diversificar la oferta turística.

El experto, que dirige el encuentro Oleoturismo y diversificación de las almazaras como una nueva oportunidad para el desarrollo rural de los cursos de verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Baeza (Jaén), ha puesto el foco en esta alternativa como solución para ampliar las posibilidades de negocio de las almazaras entre los meses de abril y septiembre, coincidiendo con el cese de la actividad oleícola.

Juan Ignacio Pulido afirma que durante este periodo se pueden desarrollar actividades turísticas de "concienciación sobre el mundo del aceite y del olivar, para qué sirve el aceite y por qué hay que consumirlo y explorar sus diferentes modalidades para explotar al máximo las distintas características".

"Lo que subyace es la capacidad de generar una dinámica entre el oleoturismo y el resto de actividades del mundo rural", entre las que se encuentran "el consumo de productos tradicionales y las visitas no sólo a almazaras o bodegas sino también al propio pueblo".

El profesor de Economía del Turismo de la Universidad de Jaén ha destacado la adaptación del sector a esta nueva modalidad a través "de la construcción de almazaras concebidas con el objetivo de producir aceite, pero también para servir como lugar de visita para el turista". Además ha valorado el impacto de las nuevas tecnologías con la incorporación de la realidad virtual que "permite recoger aceitunas, conducir en tractor, cargarlo y llevarlo a la almazara virtualmente".

Entre los casos concretos destaca Picualia, en Bailén, cuya almazara "fue diseñada con posibilidades de visitas turísticas y con un restaurante dentro de las instalaciones". También destaca en Begíjar la oleícola San Francisco, "muy vinculada al turismo de Baeza y Úbeda" y que llama la atención por actividades como "la recogida de la aceituna de la mano de turistas y sesiones en las que se explica cómo aprovechar el aceite para cocinar y las propiedades del virgen extra".

También ha señalado el Centro de Interpretación Olivar y Aceite en Úbeda, constituyéndose como "centro neurálgico del oleoturismo en la zona gracias a ofertas turísticas como catas de aceite, actividades con niños y cuestiones se sensibilización acerca de la importancia del aceite en la dieta mediterránea".

El especialista también ha hecho referencia a las posibilidades de empleo del sector, destacando "la necesidad de profesionales del turismo" puesto que hay que "unir dos mundos como el del olivar, que tiene a sus expertos y al del turismo, que es un sector complejo".

Pulido Fernández lo entiende como "un nicho de mercado que se irá llenando a medida que las fábricas vayan incorporando trabajadores del turismo". En este sentido, se ha referido a Picualia, la cual cuenta con dos profesionales del turismo y Oleícola San Francisco, cuyo gerente proviene de dicho sector.

No obstante, es consciente de lo limitado de esta modalidad pues "no se está hablando de un turismo de sol y playa" sino de uno que "se adapta al desarrollo rural", por lo que no espera "incorporaciones de personal masivas a corto plazo".

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