El Caballo vuelve al mercado nipón y desembarca en China con tres tiendas

  • La enseña, que el pasado ejercicio dio entrada en su capital a la familia valenciana Lladró Sala, acaba de culminar el plan estratégico de renovación lanzado en 2005

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El Caballo ha comenzado 2008 con nuevos aires. Después de tres años de intensa renovación, no sólo en los procesos de gestión o el diseño de las tiendas, sino también en el propio gobierno corporativo de la empresa -se ha profesionalizado- y en la oferta de productos, la firma que viera la luz como una pequeña guarnicionería en 1892 afronta ahora una etapa de consolidación y proyección internacional.

Esa transformación, realizada bajo la premisa de ganar frescura, diversificar el negocio y hacer algo más cosmopolita la propuesta de moda y complementos (aunque sin perder la esencia de la marca), ha sido la que ha vuelto a abrir a esta firma andaluza las puertas del mercado nipón. De hecho, acaba de cerrar un acuerdo con el grupo japonés Kalimán para distribuir sus productos en ese destino, con la intención, incluso, de inaugurar algún punto de venta. El próximo jueves hará lo propio con una sociedad hispano-china, que prevé abrir tres tiendas en dos años. Para ello, invertirá dos millones de euros, tanto en la puesta en marcha de los establecimientos como en un plan de marketing, con el que también pretende conquistar a los consumidores de la China no continental (Hong Kong).

Precisamente Asia es uno de los mercados de crecimiento futuro seleccionados por El Caballo, cuyo gerente, José Rodríguez Pineda, señala que en 2007 también empezaron a distribuir en Taiwán y que dispone de varios proyectos en Corea. La otra pata del plan de expansión internacional son Latinoamérica y Miami. La empresa ya dispone de tiendas en México -el inversor ha abierto recientemente la tercera y baraja la apertura de otra en Arizona- y Panamá, y en estos momentos tiene el punto de mira en Chile, Perú, Ecuador y Venezuela. En cuanto a Europa, apostará por agentes comerciales, y ya tiene alguno destacado en Italia y Grecia.

En la actualidad, el 15 por ciento de la facturación anual de El Caballo procede del exterior (el año pasado sus ventas totales sumaron 15,5 millones de euros), y Rodríguez Pineda espera que, "si todo sale bien", esa proporción se eleve en tres o cuatro ejercicios al 50 por ciento. Para ello, se apoyará en su flamante director de expansión internacional, fichado en Zara Londres.

Para el mercado nacional también hay un director específico de expansión y, aunque el gerente de la enseña aún no tiene claro cuántos establecimientos se abrirán, asegura que se le dará un impulso a todos los formatos (franquicias, corners, tiendas multimarca...). Asimismo, anuncia que acometerán un proceso de depuración en la red comercial, de modo que se quedarán fuera todos aquellos puntos de venta que se hayan mantenido al margen del nuevo concepto. El Caballo posee 22 tiendas en España, de las que siete son propias.

Respecto a las líneas de negocio, la empresa ya comercializa, además del textil, los bolsos y zapatos, joyas -los ingresos crecen a un ritmo del 30 por ciento anual en este segmento-, gafas, ropa de hogar y ropa de bebé. Los siguientes pasos, según explica José Rodríguez Pineda, serán relojes, perfume y ropa de niño. Para acometer su renovación, El Caballo ha invertido en los tres últimos años en torno a 3 millones de euros, un desembolso que se ha visto respaldado con la incorporación al capital de la familia valenciana Lladró Sala (controla alrededor de un 20 por ciento). Para 2008, sus previsiones apuntan a un crecimiento de las ventas del 10 por ciento, hasta los 17 millones de euros.

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