La CE gravará facturación, ventas o publicidad de los gigantes digitales

  • Bruselas presenta su estrategia para crear impuestos para las multinacionales de internet como "solución rápida" para que paguen una cuota fiscal justa a los estados de la Unión

El vicepresidente de gestión de producto de Google, Mario Queiroz, el vicepresidente de hardware de la empresa, Rick Osterloh, la presidenta del fabricante de teléfonos inteligentes HTC, Cher Wang, y el presidente del Negocio de Smartphones y Dispositivos Conectados de HTC, Chang Chia-lin, ayer, en Taipei. El vicepresidente de gestión de producto de Google, Mario Queiroz, el vicepresidente de hardware de la empresa, Rick Osterloh, la presidenta del fabricante de teléfonos inteligentes HTC, Cher Wang, y el presidente del Negocio de Smartphones y Dispositivos Conectados de HTC, Chang Chia-lin, ayer, en Taipei.

El vicepresidente de gestión de producto de Google, Mario Queiroz, el vicepresidente de hardware de la empresa, Rick Osterloh, la presidenta del fabricante de teléfonos inteligentes HTC, Cher Wang, y el presidente del Negocio de Smartphones y Dispositivos Conectados de HTC, Chang Chia-lin, ayer, en Taipei. / David Chang / Efe

La Comisión Europea (CE) presentó ayer una estrategia que contempla crear impuestos sobre la facturación, los ingresos por publicidad o las transacciones digitales de las grandes empresas de Internet, como "solución rápida" para que estas compañías paguen una cuota justa de impuestos en la Unión Europea. A largo plazo, el objetivo es encontrar una solución global, en el marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el G20, que modifique cómo se calcula dónde y cuánto pagan en impuesto de sociedades estas empresas, para adaptarlo a los modelos de negocio digitales.

El documento presentado ayer no es una propuesta legislativa, que se espera para 2018, pero constituye el primer paso en la ofensiva de la UE para acabar con la escasa contribución al fisco de grandes empresas digitales, desde redes sociales como Facebook hasta plataformas comerciales como Amazon, pasando por servicios de suscripción (Netflix o Spotify) y plataformas colaborativas (Blablacar, Airbnb). Mientras las empresas tradicionales pagan de media un 20,9 % de impuesto de sociedades, las digitales abonan un 8,5 % "y a veces mucho menos", según la Comisión.

Estamos abordando un problema real. Los Estados están perdiendo ingresos"

"Estamos abordando un problema real. Los Estados están perdiendo ingresos por impuestos y están reaccionando introduciendo medidas unilaterales", dijo el vicepresidente de la CE Valdis Dombrovskis, quien admitió que es "urgente" encontrar una posición común que la UE pueda defender en los foros internacionales.

Bajo esta presión de los países y dada la dificultad de conseguir rápido una fórmula global, el Ejecutivo comunitario ha abierto la puerta a tres opciones "más inmediatas, complementarias y a corto plazo". La primera sería crear un "impuesto compensatorio" sobre los ingresos "sin gravar o insuficientemente gravados" que se generen por la actividad en Internet de las empresas, que se abonaría al impuesto de sociedades o como una tasa separada.

Esta idea propuesta por Francia, principal azote de la ofensiva política, tiene el apoyo explícito de España, Italia, Alemania, Austria, Bulgaria, Grecia, Portugal, Rumanía y Eslovenia. Otra posibilidad sería una retención bruta a las transacciones digitales, es decir, sobre "ciertos pagos hechos a proveedores de bienes y servicios en línea" que no tengan residencia en el país donde está establecida la empresa. Por último, plantea una tasa sobre los ingresos obtenidos al prestar servicios digitales o por actividades de publicidad, que se aplicaría a las transacciones que se hagan a distancia con consumidores de países en los que la entidad no tenga residencia fiscal, pero sí una "presencia económica significativa".

Bruselas subrayó que las tres opciones aún deben ser evaluadas para garantizar que cumplen las leyes internacionales y se adaptan a los diferentes modelos de negocio, pero aboga por decantarse por una de ellas y no mezclarlas, según fuentes comunitarias.

Estas medidas serían transitorias hasta encontrar una solución global, que debería pasar por cambiar el concepto de establecimiento permanente de las empresas, para que se fije allí donde generan valor y no solo en función de su presencia física, según la CE.

Bruselas propone que esto se enmarque dentro de la propuesta para crear una Base Común Consolidada del Impuesto de Sociedades que negocian desde 2016 los países, que busca homogeneizar criterios para fijar la base imponible y el destino de la recaudación para todas las empresas con beneficios superiores a 750 millones.

El próximo paso es que la Comisión reciba indicaciones de los países -que abordarán el tema el 29 de septiembre en Tallin- para hacer una propuesta definitiva en primavera de 2018. Bruselas advirtió de que, aun cuando no haya progresos para entonces en la OCDE, la UE tomará medidas por su cuenta. Sin embargo, encontrar el consenso a nivel europeo también se prevé difícil, dado que Irlanda, Malta, Luxemburgo, Dinamarca, la República Checa o Bélgica son reticentes a tomar medidas y un solo país puede vetar cualquier propuesta fiscal

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