Una victoria sin brillo y poco más

  • El CD Huelva se sitúa como líder provisional tras superar al Sant Josep con más pena que gloria, en un partido que tenía controlado y se complicó en los minutos finales, 'regalando' una bola ganadora al rival

El Club Deportivo Huelva logró una apurada victoria ante el Sant Josep en un partido que no pasará precisamente a la historia y que resultó espeso, trabado y poco espectacular. Los onubenses, con más pena que gloria, sumaron su cuarta victoria y 'duermen' como líderes, pero se complicaron la vida al final y casi lo pagan con la derrota, pues a dos segundos de la conclusión, con 74-72, 'regalaron' una posesión que el cuadro catalán no supo aprovechar.

Dio la impresión de que los catalanes exprimieron al máximo sus recursos, mientras los albiazules jugaban a medio gas. De poco sirvieron los números con los que ambos conjuntos llegaban al partido y que presagiaban una cómoda victoria local. Los pupilos de Juan Ramón López vivieron un día negro en el tiro, tanto de tres (27% de efectividad, con 6/22, cuando son los mejores de la Liga) como de dos (47%) y desde la personal (67%) pero se 'salvaron' gracias a la defensa, al rebote (41-34), a que el rival es el peor en el lanzamiento de 6,25 (y ayer lo confirmó con un 21%, con 1/9 para Guirao).

El conjunto de Borja Comenge nunca dio el choque por perdido, jugó sus bazas de la mejor forma posible, y pese a la ausencia de Middleton, plantó cara a un CD Huelva que ni supo imponer su ritmo ni jugó cómodo.

Pocos destacaron a nivel individual. Darboe, pese a sus 23 puntos y 7 asistencias, pecó de individualista en varias fases del partido y no hizo jugar a sus compañeros; el recién renovado Vik dio un paso atrás (2/6 en el tiro) y siguió sembrando dudas; Piñeiro no tuvo la efectividad de otras ocasiones; Novoa quiso pero no pudo, Antonio Gómez y Terrón no pasaron de discretos, sobre todo el primero, Nelson no estuvo fino en ataque (4 pérdidas y 0/3 en triples), a McLemore se le echó en falta ofensivamente (sólo 2 puntos), pero ayudó en rebotes (10), y sólo Abramavicius estuvo notable (16 puntos y 14 rebotes).

En el primer cuarto apenas hubo fluidez en el juego, ambos equipos estaban más cómodos en defensa que en ataque, y sólo al final el CD Huelva dio un pequeño tirón (18-11). Con el paso de los minutos mejoró algo la situación, pero unos minutos de atasco locales voltearon el marcador (28-29); a partir de ahí Juan Ramón López ordenó una defensa zonal que le permitió irse al descanso con 43-37.

En la reanudación, más de lo mismo. Ni el CD Huelva logra despegarse ni el Sant Josep recortar la diferencia (49-44), aunque un acelerón al final de este cuarto permite a los locales ganar tranquilidad (56-46).

En menos de dos minutos al CD Huelva ya le habían pitado cuatro faltas, y 7 tiros libres consecutivos del cuadro catalán apretaron el choque (58-53); el Sant Josep, con muchos problemas en ataque, estaba encontrando un filón desde la personal.

La situación se complicó (58-56) y el cuadro onubense recuperó la zona 2-3 del primer tiempo, volviendo a despegarse (65-58 a 5.17 del final). Parecía que el encuentro se iba a 'romper', pero el Sant Josep no tiró la toalla (68-65) y 'resucitó' más por errores ajenos que por aciertos propios.

El choque parecía sentenciado con un triple de Darboe, pero el CD Huelva, incomprensiblemente, se complicó la vida; perdió varios balones consecutivos y le dio vida al rival (72-69 a 14 segundos). Antonio Gómez falló dos tiros libres, Comas anotó una canasta con antideportiva incluida, y ante la sorpresa de todos, el marcador señalaba 74-72, dos segundos para el final y posesión para el Sant Josep. Increíble pero cierto. Pero por fortuna, el Sant Josep no supo culminar su remontada y perdió el balón sin lanzar siquiera a canasta. Otro 'regalo' en un día de muchos 'regalos'.

Cuando el árbitro pitó el final, una sensación de alivio recorrió el Palacio. Se había salvado un partido del que nadie se acordará con el paso de las jornadas, pero del que se pueden sacar conclusiones, más negativas que positivas. Como consuelo, siempre es mejor hacer el análisis desde las victorias que desde las derrotas, porque si juegas mal -como ayer-, unas veces sale cara y otras cruz.

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