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Un triunfo a medio gas

  • El Madrid gana al Gipuzkoa pensando en la Final Four

Randle trata de superar la oposición de Clark para anotar. Randle trata de superar la oposición de Clark para anotar.

Randle trata de superar la oposición de Clark para anotar. / juan carlos hidalgo / efe

El Real Madrid consiguió una victoria a medio gas al derrotar al Gipuzkoa Básket por 87-75 con sólo diez jugadores inscritos en un partido en el que los dos equipos se jugaban muy poco.

Ni Randolph, ni Doncic, ni Thompkins, ni Taylor, ni Campazzo, ni por supuesto, Kuzmic. El conjunto blanco afrontó el partido con diez nombres en el acta entre lesionados y ausencias por precaución, ya que nada había en juego. Había más jugadores detrás del banquillo, los seis nombrados, que en el propio banquillo, con cinco. Y Pablo Laso eligió para el cinco inicial a los más jóvenes y a los menos habituales: Randle, Yusta, Causeur, Radoncic y Tavares.

Así las cosas el 0-9 del equipo guipuzcoano y el tiempo muerto de Laso a los 3.30 minutos fueron algo lógico. El ambiente gélido de las gradas tampoco ayudó a arrancar y la entrada de Carroll mediado el cuarto tampoco arregló nada. Sólo Tavares y Randle anotaron por parte madridista en el primer cuarto, que se cerr´po con un 12-22.

La entrada de los pesos pesados del banquillo hicieron que se pasara de la oscuridad de la noche a la claridad del día. El Madrid comenzó a apretar en defensa y a anotar tras ataques fluidos y tiros liberados que aprovechó especialmente bien Carroll.

Llull, quién si no, anotó el triple que le dio la primera ventaja al Real Madrid (27-25) y el equipo llegó a amasar un parcial de 20-3 en los siete primeros minutos del segundo acto, que finalizó con un 43-33, después de un parcial de 31-11.

Tras el descanso el juego volvió a equilibrarse. Porfi Fisac, entrenador del equipo donostiarra, movió banquillo también e intentó que el marcador no se disparara demasiado en su contra. Con Norel de baja y Agbelese, Clark y Chery todavía justos por haberse recuperado recientemente, intentó plantar cara de la mejor forma posible. El tercer cuarto finalizó con 74-53, con poca importancia de las defensas, dando paso a un último cuarto todavía más intrascendente que los anteriores. El Madrid cumplió su objetivo, ganar y no castigar a sus jugadores más fatigados. Nadie se lesionó y el equipo sigue pensando en Belgrado y en la Final a Four.

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