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Al más puro estilo Atlético

  • Un solitario gol de Diego Costa le sirve al cuadro rojiblanco para meterse en la final de la Liga Europa

  • Los rojiblancos manejaron el juego ante un Arsenal inofensivo y decepcionante

Diego Costa se dispone a ejecutar el primer gol del Atlético ante la débil oposición del lateral Bellerín. Diego Costa se dispone a ejecutar el primer gol del Atlético ante la débil oposición del lateral Bellerín.

Diego Costa se dispone a ejecutar el primer gol del Atlético ante la débil oposición del lateral Bellerín. / juanjo martín / efe

Diego Costa, seguramente en su mejor partido desde su vuelta al Atlético de Madrid, resolvió ante el Arsenal (1-0) e impulsó a los suyos hacia la final de la Liga Europa, un éxito del club, que puede culminar el curso con un título.

El estadio Metropolitano se encendió con su equipo y vivió su primera noche mágica. Después de 27 partidos, el flamante recinto madrileño estalló, tal y como había solicitado el Cholo Simeone en la previa, en apoyo de su equipo en un duelo tras el que el Atlético se clasificó a una nueva final europea, la undécima de su historia y la octava con el argentino como técnico.

El combate respondió a lo esperado. Tenso, eléctrico y con un ambiente espectacular, pero con poco fútbol. A cara de perro entre dos equipos ansiosos por un anhelo. El Atlético, rabioso por el sufrimiento a que fue sometido en la ida en Londres, y el Arsenal, necesitado como nunca de un triunfo balsámico que lo situara en el envite definitivo del 16 de mayo, en Lyon.

Pareció el Arsenal intimidado por el tremendo escenario del Metropolitano y tras unos primeros minutos de acoso rojiblanco, pero con el paso de los minutos el partido se fue pareciendo al de la ida.

El Atlético, con Simeone fuera del banquillo por su expulsión en el Emirates, y con el clásico 4-4-2, sabía que era el Arsenal el que debía marcar para vislumbrar Lyon. Por eso, decidió esperar, incluso, demasiado. Porque el Arsenal, otra vez endeble en defensa, se hizo con el centro del campo.

El Atlético, impetuoso y con sobredosis de adrenalina insuflada desde la grada, no quería el esférico. Sólo pretendía la velocidad al contragolpe, con el peligro constante de Diego Costa, la bestia negra del conjunto de Wenger.

El Arsenal sufría cuando no tenía el cuero y generaba peligro cuando lo poseía. Y el tanto, del Atlético, llegó en el minuto 48. Diego Costa aprovechó una asistencia de Griezmann para hacer el 1-0 y provocar la explosión de la grada. Un gol que resolvía una primera parte mala, pero vibrante.

El gol de Costa reafirmó al Atlético, que había sacado oro de su rácano juego en el primer tiempo, en su táctica. No querían los locales arriesgar y volvieron al alambre, y era consciente el Arsenal de que debía dejarse todo por el tanto.

Otra vez el fútbol rápido de los rojiblancos chocaba con el toque de los londinenses. Un toque insulso que apenas obligó a Oblak a lucirse en un disparo lejano de Xhaka. No hubo más, el Atlético aguantó hasta el final con solidez, al más puro estilo Atlético.

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