Uno promete y otro mata

  • Marco Ruben lo intentó para el Recreativo de Huelva pero se contagió de su falta de puntería · Aduriz salió al rescate del Athletic y marcó un gol que supo a triunfo

Uno lo intenta y no lo consigue. Otro sale para ello y se lleva el gato al agua. A Marco Ruben le tocó ayer prometer e irse a casa sin gol. Y sin victoria. El argentino no pudo contribuir a que los tres puntos se quedaran en Huelva cuando más falta hacían. Aduriz, por su parte, le regaló al Athletic uno en forma de tanto; el mismo que fulminó al Decano y le castigó con un empate que minó su moral.

Los jugadores recreativistas salieron ayer del Nuevo Colombino bajo un clima de derrota. El empate fue un mazazo para sus intereses; anímico tras el control y el dominio en el marcador durante todo el partido frente a los vascos.

El Decano lo intentó. El triunfo. Marcó pronto; estuvo 68 minutos por delante en el marcador, en los que pudo haber completado hasta una goleada; y en la recta final vio cómo le igualaban su tanto y se le esfumaba la victoria. Tiempo para lamentar las ocasiones perdidas y tener pesadillas de nuevo con la falta de acierto con el gol.

Marco Ruben era uno de los encargados ayer de que el resultado fuese positivo para los albiazules. El joven argentino tuvo su oportunidad en el once, junto a Sinama Pongolle, y dejó ver parte del fútbol que se le presume y por el que, al parecer, ha venido a Huelva.

El ex delantero del River Plate se mueve en el campo con inteligencia. Instalado en el área ayer, buscó el remate y se mostró en ayuda a sus compañeros. Los balones le llegaron y lo intentó. Primero en el 11', muy alto; después, en el 19', cuando le arrebataron el balón en la misma línea de gol; y hasta en el 39', cuando no enganchó el balón en la frontal. Aunque la más clara le vino (60'), tras un buen control y un disparo que lanzó el balón rozando el larguero.

La timidez de Marco Ruben solapa en el terreno de juego su calidad. Le falta desperpajo y contundencia; la misma que necesita el Recreativo en estos partidos. Sólo así podrá ser el atacante que se espera de él entre los albiazules.

Precisamente ese descaro es el que hace de Aduriz un jugador indispensable para su equipo en estos momentos. Caparrós apostó por él en la segunda parte. Y le salió bien. El donostiarra pasó a ser el más activo en ataque; la buscó y la encontró. Y aún pudo apuntillar al final. Justo lo que se echó en falta en el Recreativo.

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