Fútbol l Liga de Campeones

La maldición de octavos, insalvable

  • El Real Madrid se quedó, por cuarto año consecutivo, en el primer cruce de Champions tras caer ante la Roma en casa

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La Roma ofreció una auténtica lección de fútbol en el Santiago Bernabéu y se clasificó para los cuartos de final de la Liga de Campeones al vencer al Real Madrid, que quedó eliminado en octavos por cuarto año consecutivo. Un lastre para el equipo que más copas de la máxima competición continental guarda en sus vitrinas. Primer gran golpe para el proyecto Schuster.

El equipo italiano fue mucho mejor y repitió con idéntico marcador el triunfo logrado en la ida gracias a los goles de Taddei y de Vucinic, mientras que Raúl hizo el solitario tanto de los blancos, el gol que daba algo de esperanza a un equipo casi muerto a esas alturas de partido. El Real Madrid continúa manchando su prestigio en Europa.

Bernd Schuster tomó sus precauciones y situó a Diarra y Gago en la medular. A cambio, renunció a las bandas, un error ante la defensa romana, que defiende mucho más cómoda cuando se estrecha el terreno de juego. El conjunto italiano jugó a lo que sabía: sacar el balón jugado desde atrás, apoyarse en un gran Totti y buscar las incorporaciones de sus centrocampistas, sobre todo por banda, al área rival.

La Roma tenía un plan y el Real Madrid no. Por eso, los visitantes tuvieron las mejores ocasiones en todo el partido. En el comienzo de la primera parte, asustó a la hinchada local con un tremendo disparo de Aquilani desde 30 metros que se fue al palo. El mismo centrocampista probó fortuna 30 segundos después e Iker Casillas realizó su primera gran parada de la noche. La primera de unas pocas más.

Para entonces, el Real Madrid ya sabía que le esperaba un encuentro durísimo, como correspondía a un rival como la Roma. Julio Baptista fue el jugador blanco más comprometido con la causa, poniendo pelea. A los 20 minutos, el brasileño se quedó solo delante de Doni, pero mandó el balón muy arriba.

Fue una primera parte bastante intensa, aunque siempre dio la sensación de que la Roma tenía las ideas más claras que su rival. Al Real Madrid le faltó juego por las alas y le sobró músculo. Por eso desperdició los primeros 45 minutos.

La segunda mitad fue apasionante, aunque el escenario no varió notablemente, pues la Roma fue mejor. Fue un espejismo el inicial lanzamiento de Baptista al palo tras un espectacular disparo de falta. Porque el conjunto italiano seguía jugando muy cerca de la portería de Casillas. A los 50 minutos, el meta blanco sacó otro balón imposible en un remate cercano de Perrotta. Y a los 66 minutos, Vucinic estrelló el balón en el larguero tras un remate violentísimo desde dentro del área. Para entonces, el Real Madrid jugaba con dos extremos con la entrada de Drenthe, aunque su actividad apenas se notó.

El encuentro se desequilibró decisivamente a los 70 minutos, cuando Pepe fue expulsado con justicia al ver la segunda tarjeta amarilla. Olía a gol romano y éste llegó a los 73 minutos, con un centro desde la izquierda y un cabezazo perfecto de Taddei.

Pero el Real Madrid tiene a Raúl y eso significa espíritu. El delantero blanco recibió -en fuera de juego- un pase de Robinho y marcó el gol del empate. El equipo blanco estaba con uno menos, pero a la Roma le temblaron las piernas durante unos minutos.

De todas formas, si al Real Madrid le faltó fútbol con once jugadores, acusó mucho más tal carencia jugando con un futbolista menos. Le quedaban los lanzamientos a balón parado, una solución menor cuando no hay un plan de ataque. Pero no resultó y, más aun, la Roma certificó su superioridad con un tanto postrero de Vucinic.

El equipo italiano se clasificó para los cuartos de final por algo muy simple: jugó mejor en el Bernabéu. Al Real Madrid sólo le queda la Liga, pues fue eliminado de la Copa del Rey y, ahora, de la Liga de Campeones.

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