El fuego prende entre protestas

  • La llama olímpica inicia viaje en Olimpia con detención de activistas protibetanos

El fuego olímpico fue encendido ayer en las ruinas de la antigua Olimpia en una ceremonia perturbada por manifestantes en defensa de la autonomía tibetana.

"Hacemos hoy el anuncio de la tregua olímpica", dijo el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge. "Los Juegos Olímpicos deben celebrarse en un ambiente de paz", añadió antes del encendido de la llama.

A partir de hoy la antorcha inicia un periplo de 137.000 kilómetros que terminará en la noche del 8 de agosto en el estadio olímpico de Pekín.

El cielo nublado añadió cierta tensión a la ceremonia, celebrada frente al templo de Hera, cercano a la pequeña ciudad del Peloponeso. Tras más de un minuto de espera, el fuego finalmente se encendió gracias al efecto de los rayos de sol sobre un espejo cóncavo. "¡Apolo, dios del sol! Envía tus rayos y calienta nuestros corazones", dijo la suma sacerdotisa, encarnada por la artista griega Maria Nafpliotou.

Más allá del débil sol, la tensión se había palpado también instantes antes, cuando tres tibetanos irrumpieron con gritos y una bandera en mitad de la ceremonia. En esos momentos hablaba Liu Qi, presidente del comité organizador de los Juegos (BOCOG).

Con una bandera negra en la que los anillos olímpicos se veían como esposas, uno de los manifestantes se ubicó en el podio tras Liu, jefe del Partido Comunista en Pekín, precisamente cuando el dirigente hablaba de la "luz radiante y felicidad, paz y amistad, esperanza y sueños" que los Juegos llevan a China y el mundo.

Los otros dos manifestantes cruzaron el estadio gritando consignas contra la ocupación china del Tíbet. Miembros de la policía detuvieron a los manifestantes y los sacaron del lugar.

Según informó luego la Policía griega, los tres activistas pertenecían a la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF). Desde París, RSF confirmó que uno de los manifestantes era su secretario general, Robert Ménard.

Tibet vive en las últimas semanas una revuelta en la que reclama su independencia, revuelta que está siendo violentamente reprimida por el gobierno chino.

Un cuarto manifestante fue detenido en la ciudad de Olimpia, a un kilómetro de las ruinas.

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