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Un exceso de confianza

  • El gol de Portu en el minuto 75 deja sin una victoria casi segura al Atlético, que con mucho esfuerzo mandaba en el marcador gracias a Griezmann

Griezmann conduce el balón vigilado por el centrocampista del Girona Àlex Granell. Griezmann conduce el balón vigilado por el centrocampista del Girona Àlex Granell.

Griezmann conduce el balón vigilado por el centrocampista del Girona Àlex Granell. / BALLESTEROS / efe

El Atlético entregó la Liga con un empate cuando ya daba por ganado su partido frente al Girona, igualado por Portu en un fallo defensivo a 15 minutos del final, cuando Diego Simeone ya había reemplazado a Diego Costa y a Griezmann.

Quizá estaba tan presente el encuentro decisivo del martes en la Copa del Rey ante el Sevilla o el sentir que la victoria era un hecho que el Atlético se olvidó unos instantes de la Liga. Y lo pagó.

La volea de Griezmann en el primer minuto, atajada por Bono sin dificultades, fue la excepción que confirmó un primer tiempo encallado en la táctica, muy medida siempre por el Girona dentro de su estructura de cinco defensas.

No exigió ninguna parada de Oblak hasta el borde del descanso, pero contuvo mucho rato al Atlético con el 0-0 con sobriedad. Ni cuando la posesión era suya ni cuando era del equipo rojiblanco, atrapado en una telaraña de rivales por momentos, y muchas veces con el pase atrás como única solución para rearmar el ataque.

El Atlético necesitaba más movimiento y precisión, con y sin balón. Cualidades indispensables para romper a un adversario hasta entonces sin un solo susto. Y concentró todas esas destrezas en una acción para desmontar tácticas.

No terminó en gol esa jugada, un pase de Thomas, que habilitó a Griezmann para correr y conducir frente a la defensa, y que acabó con un tiro picado de Correa repelido por Bono, pero seguramente era el camino, por la verticalidad en la ejecución. Era ya el minuto 34 cuando Thomas encontró de inmediato la opción de pase, por encima de la zaga, que ya le había dibujado el marcaje perfecto de Diego Costa a la espalda de la defensa. Mientras éste esperaba el balón ante la salida de Bono lo acompañaba Griezmann para remachar el regalo con la cabeza de Costa.

El encuentro, hasta entonces, no había ofrecido ni apenas ocasiones del Atlético ni concesiones atrás del rocoso Girona, al que ya no le valía sólo con defender. Y así lo hizo en la recta final. Un despeje altísimo y al medio de Koke lo cazó con la cabeza Bernardo y lo aprovechó Portu para colarse entre todos y adelantarse a Oblak. Un empate imprevisto y un golpe tremendo para el Atlético.

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