La esperanza está fuera

  • El Decano necesita sumar los seis puntos que le restan lejos del Nuevo Colombino para seguir con opciones · Sus números como visitante duplican los conseguidos como local en la segunda vuelta

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El Recreativo vuelve a estar ante una semana decisiva. La derrota sufrida frente al Deportivo de la Coruña el pasado domingo coloca al Decano una vez más en una tesitura complicada. Los onubenses se enfrentan a otra final en la que no vale otro marcador que el triunfo. Es volver al punto de partida antes de la gesta del Reyno de Navarra. Es vencer o comenzar a despedirse de la categoría. Al menos a su favor cuenta con una coyuntura diferente a la de entonces.

Los tres puntos logrados en Pamplona le permitieron entrar de nuevo en la pelea por la salvación y, con ello, adquirir una vida extra que ya sacrificó frente al Deportivo. Ahora ya no tiene mayor margen para el error. Sumarlo todo le garantiza la permanencia y quedarse en siete puntos le da muchas posibilidades de conseguirlo.

Son tres los duelos que tiene por delante. Dos de ellos lejos de Huelva y sólo uno en el Nuevo Colombino. Lo que para cualquier equipo sería un castigo o una dificultad añadida, para los de Alcaraz se convierte en un aliado de valor incalculable.

Los números cantan por sí solos. En toda la segunda vuelta, los onubenses han logrado más de la mitad de los puntos actuando lejos de sus aficionados. De los trece sumados desde el ecuador del campeonato, sólo cuatro se consiguieron en el Nuevo Colombino. Fueron fruto del triunfo contra el Betis y el empate con el Almería. Y se acabó. Nada más han podido celebrar en directo la hinchada recreativista.

Mejor le fueron las cosas al Recreativo como visitante. Incluso con Manolo Zambrano en el banquillo se comenzó a vislumbrar lo que iba a ser la temporada. La primera victoria en el Ruiz de Lopera así lo demostró. Posteriormente, la dinámica del equipo fue la de un conjunto que se siente mejor fuera de su campo que en él.

En toda la segunda vuelta consiguió nueve puntos como visitante. No es una mala cifra para un equipo de su potencial. El problema está en el desequilibrio como local. El Decano venció en Málaga y en Pamplona y sumó un punto en Barcelona con el Espanyol, en San Mamés y en Valencia. Si estas cifras hubiesen estado acompañadas por otras similares en el Nuevo Colombino, la situación clasificatoria albiazul sería tranquila. Esos cinco puntos de desequilibrio le permitirían estar en la posición en la que se encuentra en estos momentos el Espanyol.

Las cifras a veces son frías y esconden una realidad incontestable. Los resultados no responden a la casualidad, sino al fútbol desplegado por el equipo de Lucas Alcaraz. La propia configuración de la plantilla condiciona en muchas ocasiones su forma de afrontar los partidos. Le cuesta llevar la iniciativa. Se siente más cómodo cediéndola y buscando el contragolpe.

A todo ello se une la ansiedad que lo acompaña en el Nuevo Colombino por la necesidad de ganar. Ninguno de esos factores los tendrá en contra en Los Pajaritos ni en El Molinón. Con esos puntos aún saldrían las cuentas para la permanencia.

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