La eliminación europea divide al Real Madrid

  • Ramón Calderón y Schuster discrepan acerca del descalabro frente a la Roma

La cuarta eliminación consecutiva del Real Madrid en los octavos de final de la Liga de Campeones generó análisis diferentes por parte de las principales caras del club merengue. Mientras el presidente Ramón Calderón reconoció que el adiós a la ilusión europea es "un fracaso", Bernd Schuster, el técnico, consideró que el resultado "no es una derrota".

"Es el cuarto año consecutivo que no llegamos a cuartos. Que es un fracaso es indudable, todos esperábamos pasar. En el Olímpico de Roma jugamos mejor y perdimos, y en casa jugamos peor y también perdimos", fue el análisis del mandatario. En las antípodas se mostró el técnico alemán, que dejó su particular versión de lo sucedido: "Para mi no es una derrota, aunque no nos hayamos clasificado. Ante el Mallorca en Copa tampoco debimos perder, sino ganar 7-1 y seguir adelante. Lo de la Roma es más de lo mismo porque creo que merecimos más", observó.

Tras ganar la Liga con Fabio Capello, Calderón eligió a Schuster para dar un salto en juego y títulos. Y para conseguirlo, realizó una millonaria inversión de 116 millones de euros. En el plan previo los objetivos eran la Liga y la Liga de Campeones. El torneo local se encara cada año dentro del club blanco casi como una obligación, pero la obtención del título con Capello, cortando la racha negativa de tres años sin levantar trofeos, le había quitado ese halo de necesidad imperiosa.

Por el contrario, la máxima competición continental, esquiva desde 2002 y con flojísimos resultados en las últimas ediciones, resultaba prioritaria. De ahí el cambio de opinión de Calderón con apenas un par de semanas de diferencia. Tras el 7-0 al Valladolid en Liga, el presidente definió a su equipo como una "máquina total". La pesadilla romana le hizo revelar que la próxima temporada "habrá que sentarse a analizar la situación y si hay que reforzarse, lo haremos".

Entre una frase y otra, el liderazgo de la Liga permanece inalterable. La diferencia es el fin de la aventura europea. Para lamerse las heridas, al plantel merengue sólo le queda la inmejorable posición en el torneo local. Los cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona son la baza a la que se agarra el club para salvar la temporada. Pero pese a la ventaja, la tendencia no es del todo positiva. La diferencia con el segundo llegó a estar en nueve puntos y la clasificación muestra al equipo sólo como el quinto mejor de la segunda vuelta.

La recuperación de lesionados importantes como Van Nistelrooy o Sneijder se antoja fundamental para encarar con mayor solvencia la recta final de un curso que ya no podrá brindar otra cosa que igualar lo conseguido por el defenestrado Capello.

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