La bandera de un Barcelona histórico

Lionel Messi ganó el Balón de Oro y se confirmó como la bandera más visible de un Barcelona para la historia tras ganarlo todo en un año triunfal. Ha sido un año casi irrepetible para Messi, quien en unos meses ganó todo lo que un futbolista puede conquistar a nivel de clubes: Liga, Copa del Rey, Liga de Campeones, Supercopa de Europa, Supercopa de España. Y, ahora, el Balón de Oro, la mayor distinción individual.

El argentino reaccionó con la modestia esperada a la conquista del Balón de Oro y ayer afirmó que "cualquier compañero" suyo en el Barcelona "se hubiera merecido" el galardón que le acredita como mejor futbolista de la temporada.

A sus 22 años, Messi alcanza el reconocimiento expreso de gran figura del fútbol mundial. Nacido en Rosario, a los siete años ya comenzó a jugar en las divisiones inferiores de Newell's Old Boys, donde estuvo hasta 2000. Enrique Domínguez, quien fue su entrenador en 1999, declaró tiempo después: "Al único que le vi realizar jugadas así fue a Maradona". Comenzaban las comparaciones con la gran leyenda del fútbol argentino.

Con 13 años viajó a Barcelona para probarse y provocó la admiración de los técnicos azulgrana, que no se podían creer que un muchacho tan pequeño -tanto en edad como en físico- pudiera tener tanto talento en sus pies.

La hinchada del Barcelona considera a Messi como "uno de los suyos", un futbolista criado en La Masía, el centro de formación de los jóvenes jugadores que sueñan con ser profesionales algún día. Messi fue de los que salió adelante. Debutó en el primer equipo del Barcelona el 16 de noviembre de 2003 y su estreno en partido oficial con el primer equipo llegó el 16 de octubre de 2004, ante el Espanyol. El debut en competiciones europeas se produjo el 7 de diciembre de ese mismo año y su primer gol como profesional llegó el 1 de mayo de 2005, en un partido ante el Albacete. Tenía 17 años, 10 meses y 7 días.

Esa temporada lograría su primer título con el equipo barcelonista, la Liga, el comienzo de su extraordinaria colección de trofeos, que ya abarca tres Ligas españolas, una Copa del Rey, tres Supercopas de España, dos Ligas de Campeones y una Supercopa de Europa.

Pero Messi es mucho más que los títulos. Es un jugador que encarna los valores de este Barcelona que presume de ser uno de los equipos que mejor juega al fútbol en la actualidad, si no el mejor. Además, no se le conocen caprichos de vedette. "La clave está en su cabeza y en su enorme alma competitiva, que espero que no se detenga nunca. Es resistente, rápido, hábil, tiene gol, va bien de cabeza y entiende el juego. Para ser el mejor, hay que dominar todos los registros y él los domina", explicó ayer Josep Guardiola, su entrenador.

Messi está profundamente apegado a su familia y apenas se le ve en la noche barcelonesa. Posee un carácter muy tímido que le hace ser algo distante con la prensa, como demostró en su comparecencia de ayer, que fue más bien fría. Pero así es Messi, la gran estrella mundial de un equipo insaciable.

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