Sólo cambia el escenario

  • El Barcelona vuelve a ganar por la mínima al Schalke 04 pese a sufrir, en esta ocasión durante la primera mitad, en un partido gris del equipo de Frank Rijkaard

Old Trafford marcará el éxito o el fracaso europeo de este Barça. Los azulgranas sufrieron en exceso en el primer tiempo, pero solventaron su pase a las semifinales tras repetir el 1-0 ante el Schalke 04 alemán, un equipo muy mejorado con respecto a la ida.

Un gol de Touré Yayá, en el minuto 43, fue excesivo premio para los azulgranas en el primer tiempo, un equipo que se repuso, sin alardes, en la segunda y no pasó apuros para clasificarse por décima vez para una semifinal de la Champions.

Después, el Barça se centró y no sufrió. Bojan e Iniesta fueron los mejores y el joven delantero puso en un aprieto a Rijkaard, cuando el técnico le sustituyó y el público protestó.

De perdidos al río, debió pensar Slomka, y su equipo fue a por el partido. Así las cosas, las ocasiones fueron mayoritariamente ante Valdés, que sufrió en remates de Asamoah, Jones y especialmente de Kuranyi, en una de ellas a medio metro de la línea de gol y sin marcaje.

En todo el primer tiempo, sólo un par de buenas combinaciones ante Neuer. En la primera, Xavi recibió entre líneas un pase de Iniesta y el meta salvó, en la segunda, el Barça marcó, en una acción que nació por la derecha con Bojan y que culminó Touré Yayá.

En una jugada de Bojan por la derecha, el joven delantero centró con efecto, despejó la defensa, el balón se envenenó, Krstajic salvó bajo palos y Touré Yayá remachó. Era el 1-0 en el minuto 43, un gol que debía dar tranquilidad al Barça. Al Schalke, no le influía: seguía a dos goles de la clasificación, pero los alemanes ya no se recuperaron del mazazo psicológico.

El descanso fue fundamental para los catalanes. El partido fue otro. Rijkaard ordenó a su equipo, el Schalke ya no creyó en sí mismo, el Barça leyó mejor el partido, entraron en juego los peloteros del equipo y los agobios acabaron.

Además, en los primeros minutos del segundo tiempo, Henry no aprovechó un buen pase de Bojan, uno de los destacados, y en el minuto 49 Iniesta obligó a Neuer a emplearse a fondo.

El joven Krkic, desde la derecha, fue quien llevó el peso del ataque local, por eso cuando Rijkaard lo sustituyó, los pañuelos volvieron a aparecer en la grada, que coreó el nombre de Bojan y mostró algunos pañuelos de desaprobación.

Sin problemas ya, el Barcelona ya mandó en el partido, en ocasiones y en fútbol, pudo resolver con más comodidad, pero no lo hizo y la nota negativa fue la tarjeta amarilla que vio Carles Puyol, que se perderá la ida de la eliminatoria ante el Manchester United.

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