Rudy reina en Vitoria

  • El Joventut conquista 11 años después la Copa del Rey en la cancha del Tau a lomos del imparable MVP (32 puntos), y extiende la maldición de los baskonistas en las finales jugadas en su propio feudo

Con una capa verdinegra colgada en el cuello y a hombros de Petar Popovic corta Rudy Fernández, el supermán de la Penya, las redes del Buesa Arena. Reinó el mallorquín volador en Vitoria, donde el dominio que Rudy está demostrando en la ACB, antes de su inevitable salto hacia la NBA, tuvo continuidad.

La corona que le fue esquiva en Sevilla, en una homónima final ante el Tau, de la que sólo él y Aíto sobrevivían en el equipo, ahora le pertenece. Entonces, con apenas 18 años, se conformó con un MVP, que reeditó ayer. Es el primero que consigue repetir desde la instauración del galardón en 1990. Cuatro años de maduración cierran el círculo abierto con aquella deslumbrante explosión. Lo hace con una arrebatadora confirmación de jugador superior, de otra dimensión. En esta olimpiada, el periodo entre Atenas y Pekín, el DKV bordeó finales ACB y ganó una menor, la FIBA Cup. Se echaba de menos un punto de mala leche que acompañara a ese baloncesto ágil, veloz y estéticamente atractivo. Y aquí está este título de Copa para hacer buena la idea de que corriendo también se gana.

Ganó el DKV de Rudy (32 puntos), pronto será de Ricky Rubio, al Tau (80-82) en un Buesa Arena compungido y triste, que aún no olvida aquel triple de Herreros. Pasaron ya tres años, pero ha perdido en ese periodo tres títulos ante los suyos: dos Ligas y una Copa.

El carácter Baskonia, marca registrada que patentaron los vascos tras lograr gestas siderales como ganar en casa del Panathinaikos un tercer partido de cuartos de final de Euroliga o unas semifinales de Final Four al CSKA en Moscú, no bastan para superar el miedo a la victoria o la derrota. Nunca se sabe qué es peor. Y esa banda liderada por Aíto desde el bando y la doble R sobre la pista fue un muro de hormigón sobre el que se estrelló el Tau, que amenazó con romper el partido mediado el segundo cuarto (28-16) tras un atasco atacante de siete minutos de la Penya. Una antideportiva de Muoneke y una técnica a Mickeal sirvieron para nivelar el encuentro (33-30), ya con Rudy en cifras de MVP.

Tiraba el Tau y el DKV ya había ofrecido algún síntoma de agotamiento en el partido ante el Real Madrid. Marcó el Joventut los cinco puntos como frontera límite para los locales (54-49, 58-53, 60-55). No concedió más. Y faltaba por estallar el factor Rudy, desequilibrante en las penetraciones, infalible en los tiros libres y con acierto discontinuo pero letal en sus triples imposibles (3 de 8).

Aíto tiró de manual con una zona 2-3 que terminó de atorar a un Tau nervioso y superado por el partido (64-69). Teletovic, con 11 puntos consecutivos -dos triples importantísimos para no irse del encuentro-, fue el único al que no le tembló el pulso (72-71). Entonces, llegó una canasta de tres oportunísima de Jagla, el Nowitzki verdinegro, y la descarga final de Rudy antes de la sentencia de Ricky, con dos tiros libres. 17 años y la ausencia de presión.

Media hora después, todos correteaban por el semidesierto Buesa Arena. Marcaba el son Rudy, el rey de la Copa, el rey de la ACB.

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