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Retrato de una gran crisis blanca

  • Zidane, los futbolistas y hasta el propio Florentino Pérez son señalados en el hundimiento madridista

Zinedine Zidane, con gesto extremadamente serio durante el partido copero contra el Leganés. Zinedine Zidane, con gesto extremadamente serio durante el partido copero contra el Leganés.

Zinedine Zidane, con gesto extremadamente serio durante el partido copero contra el Leganés. / rodrigo jiménez / efe

Ya nadie se atreve a discutir que el Real Madrid está en crisis y hoy los esfuerzos se centran en encontrar el diagnóstico preciso antes de hallar soluciones, el retrato de un grave momento que señala a todos: entrenador, futbolistas y presidencia.

El encuentro del miércoles fue el escenario perfecto para detectar lo que le sucede al conjunto de Zinedine Zidane. Todo estuvo allí. El modesto Leganés lo eliminó de la Copa en el Santiago Bernabéu en un choque que desnudó a los blancos a los ojos de una hinchada que se hartó definitivamente.

El propio Zidane evidenció el hundimiento con la rueda de prensa más triste que jamás haya dado como entrenador. Era un técnico aturdido, no le salían las palabras y se ofreció como "escudo humano". "Yo soy el responsable", dijo.

Naturalmente, los titulares de los periódicos fueron inmisericordes. Mientras Marca habló de "bochorno", As prefirió usar la palabra "suicidio" para explicar la trayectoria de un equipo que cerró el año con cinco títulos y que en estos momentos en un gigante descabezado.

Su angustioso presente es: a 19 puntos del Barcelona en la Liga, fuera de la Copa del Rey y con el Paris Saint-Germain a la espera en octavos de final de la Liga de Campeones.

El Bernabéu señaló a todos el miércoles. Zidane dejó de ser intocable y abuchearon estruendosamente que quitara a Isco. También le reprocharon que dejara fuera de la convocatoria a Bale, un hombre que podría haberlo ayudado. Y que descuidara el trabajo táctico del encuentro, además de ofrecer una alineación muy alejada de las necesidades de unos cuartos de final de Copa.

Nada se habla de una posible destitución de Zidane, pero en las oficinas de club tampoco comienza a descartarse que abandone. Si no es durante la temporada, sí al final. Las dudas las alimentó el propio entrenador cuando en la rueda de prensa del miércoles le preguntaron: "¿Se juega el puesto ante el PSG?". Y respondió: "Está clarísimo".

Los jugadores también quedaron muy señalados. Así, el Bernabéu no tuvo misericordia con los novatos Achraf y Marcos Llorente, también abucheados cuando fueron cambiados por más que no se pueda responsabilizar a los jóvenes de semejante descalabro. Theo Hernández tampoco se libró de los silbidos. Como tampoco Benzema, Kovacic y otros.

Cuesta encontrar a un solo jugador que esté siquiera a la misma altura que la pasada temporada. Mientras, futbolistas como Isco, Marco Asensio, Casemiro o el propio Cristiano Ronaldo han devaluado su estatus con sus intrascendentes actuaciones.

"¡Fuera, fuera!", tuvo que escuchar el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, al final del choque copero. Dos temporadas sin casi fichajes y con salidas importantes -Morata, James Rodríguez, Pepe o incluso Mariano- dieron la razón a Cristiano Ronaldo cuando dijo que "la plantilla es peor que la del año pasado".

Ahora, como suele ser habitual en tiempos de crisis, los periódicos comienzan a llenarse de fichajes: Neymar, Kane, De Gea... Pero el ahora es lo que importa, un presente que pasa por intentar lo que ahora parece una proeza ante el PSG y acabar como mínimo cuarto en la Liga para poder jugar la Liga de Campeones. Ni eso tiene asegurado el Real Madrid.

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