Retirarse en lo más alto, casi imposible

  • Un bronce y una lesión en su última carrera deja Bolt en su despedida

El estadounidense Christian Taylor, durante la clasificación del triple salto. El estadounidense Christian Taylor, durante la clasificación del triple salto.

El estadounidense Christian Taylor, durante la clasificación del triple salto. / alberto estévez / efe

La imagen de Usain Bolt destartalado, hundido en la pista del Estadio Olímpico de Londres, derrotado por el paso del tiempo y por su propio cuerpo, refleja que retirarse en lo más alto, es un hito prácticamente inalcanzable.

La lesión del jamaicano en su última carrera, el relevo 4x100, fue un epílogo triste para el hombre más veloz del planeta. El atleta caribeño llegó muy justo de fuerzas a los Mundiales y la carrera del 100 ya lo bajó de los cielos. Fue bronce con un tiempo de 9,95 segundos, muy lejos de aquellos 9,58 con los que asombró al mundo en Berlín 2009.

Con un bronce y una lesión Bolt se unió a la larga lista de leyendas del deporte que no lograron estirar su dominio hasta el final. Ni Mohamed Ali, ni Pelé, ni Diego Maradona, ni Michael Jordan, ni Jack Nicklaus, ni Michael Schumacher, ni Lance Armstrong acabaron su carrera siendo los reyes en sus disciplinas. Algunos, incluso, acabaron hundidos.

Sólo el nadador Michael Phelps puso punto y final desde lo más alto con sus cinco oros en los Juegos de Río. No obstante, el de Baltimore conoció las cloacas del deporte justo antes de su primera retirada.

Todos tenían escrito un guión diferente para el final de Bolt, que acumula 11 títulos mundiales y otras ocho medallas olímpicas de oro. "Me encantaría estar en Londres, pero creo que el deporte no es tan divertido como solía ser. Es más exigente", dijo Bolt hace dos años. Entonces, ¿por qué compitió en estos Mundiales? "Después de Río mis patrocinadores quieren que siga un año más, pero mi entrenador me dijo que si no me iba a tomar en serio los Mundiales de Londres era mejor que no fuera".

Bolt firmó en 2013 un contrato con su firma deportiva, la alemana Puma, hasta los Juegos de Río 2016. Diez millones de dólares por temporada era el acuerdo, más otros diez en caso de correr en los Mundiales de Londres. A partir de ahora, se embolsará cuatro millones por cada temporada como embajador de la marca. Compitiera o no por presiones, lo cierto es que Bolt no consiguió cerrar el círculo. Se retiró entre flashes, pero tumbado en el suelo, víctima de una lesión en los isquiotibiales. Si hubiera decidido retirarse en Río, lo habría hecho con tres oros.

Alí perdió tres de los últimos cuatro combates que disputó, Maradona se vio envuelto en mil polémicas y un caso de dopaje, Pelé acabó marcando goles en el Cosmos de Nueva York y Nicklaus ganó su último major de golf casi 20 años antes de decir adiós.

Más particulares son los casos de Jordan, Armstrong o Schumacher, tres leyendas que decidieron regresar una vez retirados. Sin suerte para ninguno. Hay que saber cuándo, dónde y cómo. Bolt parecía que lo tenía más o menos decidido. Los Juegos de Río, pero acabó viajando a Londres y ahí tropezó con la historia.

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