Raúl confirma el liderato

Raúl González, capitán del Real Madrid, sentenció, con sus dos goles, la victoria merengue ante al Rácing, el equipo revelación, que cayó por 3-1 en el Santiago Bernabeu, en un choque en el que los cántabros nunca se rindieron.

El equipo más goleador de la Liga recibía al conjunto menos goleado. Con la obligada ausencia del sancionado Guti, Schuster alineó a Sneijder, recuperado de la lesión que le sobrevino jugando con Holanda, e introdujo -por primera vez, de salida- a Baptista, en detrimento de Gago.

El equipo de Marcelino García Toral, el técnico más al alza del fútbol hispano, llegó al Bernabéu con miras europeas, pero se topó con un Madrid que confirmó su condición de líder. Forzó tres saques de esquina en los primeros dos minutos, aunque, justo después, una triangulación entre Baptista, Van Nistelrooy y Raúl fue aprovechada por éste para abrir el marcador.

Y en el 10', una sensacional acción de Sneijder originó el segundo gol, después de que Sergio Sánchez, al tratar despejar, alojase en la portería de Toño el chut sin ángulo del holandés.

El Racing no se arrugaba y, en el 15', Duscher ponía a prueba a Casillas, que, de gran intervención, demostró, una vez más -y después de 400 partidos como merengue-, que no andan demasiado errados los que le consideran el mejor portero del mundo.

Szomalarek pudo reducir distancias recién pasada la media hora, al estrellar un balón en el poste; y Garay recordó, al cabecear, a ocho del descanso, un córner de Munitis, que los de Santander seguían vivos.

En la reanudación, apareció el a ratos churrigueresco Robinho, incisivo por la izquierda, por donde puso en aprietos a Sergio Sánchez y provocó una acción de Colsa que gran parte de los presentes interpretó como penalti, pero que Muñiz no señaló.

Pero la irrupción decisiva fue la de Raúl González, que sentenció la victoria local al ejecutar de forma magistral un lanzamiento directo en el 69'. El capitán ya lleva ocho tantos y es el máximo anotador del equipo.

A pesar de salir derrotado, el Racing no se rindió en ningún momento, demostrando categoría y casta. A falta de un cuarto de hora para la conclusión, Munitis anotó el tanto de la honra al culminar una gran jugada de Tchité, sustituto antes de Smolarek.

El Madrid sumó su decimocuarta victoria seguida. Para los exégetas del schusterismo puede que el equipo haya podido jugar mejor. Y las estadísticas pueden despistar, pero no engañan: El Racing encajó ayer un tercio de los goles que llevaba encajados.

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