Punto para la esperanza

  • Ocasiones Recre y Barcelona, la mayoría de las veces por errores ajenos, tuvieron muchas ocasiones para haber ampliado el marcador Esfuerzo El empate premia el enorme trabajo de los albiazules

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Un punto para la esperanza. Para soñar con quedarse un año más en Primera. Para seguir apretando los dientes en un tramo final de Liga que se presenta no apto para cardiacos. Recre y Barcelona igualaron (2-2) en un partido marcado por las múltiples ocasiones que disfrutaron los dos equipos, casi siempre con el denominador común de nacer en un error ajeno.

Empate al descanso. Y empate al final. Igualada con lío. Y, sorpresa. Porque la jugada conflictiva fue en beneficio del Recre. Marco Ruben fue el autor del tanto de ese empate polémico antes del descanso. Su remate de cabeza lo detuvo Víctor Valdés, pero sin quedar claro si dentro o fuera. El asistente dio gol rápidamente, quizás porque no vio la jugada por televisión, porque entonces posiblemente su decisión hubiera sido otra.

Hasta ese momento el Barcelona jugó con la clásica comodidad de siempre ante el Recre. Como pasó en la campaña anterior el cuadro barcelonista, sin despeinarse, se colocó con ventaja. Gudjohnsen, que tuvo un enorme protagonismo en el primer tiempo en el centro del campo, se llevó la pelota con facilidad, la jugó con Xavi, éste habilitó a Giovani y el mexicano la colocó en la cabeza de Eto'o, que hizo el 0-1. El Barcelona no necesitó mucho para echar por tierra todo el planteamiento de Zambrano.

El tanto lo acusó el Recre, lo que facilitó la tarea de un Barcelona acomodado y que llegaba a las inmediaciones de Sorrentino con facilidad. Eso sí, evidenciando que no anda fino porque permitió alguna llegadas al Decano, que en las botas de Sinama Pongolle y de Marco Ruben acarició el empate.

Con todo el Barcelona era el dueño de la situación ante un Recre que distaba mucho de aquel equipo que le dio un soberano repaso al Real Madrid.

El mayor pecado del Barcelona, en ese momento, fue que no pisó el acelerador para sentenciar el partido cuando más fácil lo tenía. Lo pagó con ese gol fantasma a tres minutos del intervalo de Marco Ruben, que Clos Gómez dio por válido a instancia de su asistente.

Ese gol espoléo al dormido Barcelona, y aparte de ganarse Eto'o una tarjeta, logró crear otra clarísima ocasión de gol. Fue Xavi el que se quedó solo delante de Sorrentino, pero el italiano de forma providencial sacó la pelota con la mano cuando el gol se cantaba.

De la misma forma como empezó el partido dio inicio el segundo. O sea con un gol de Eto'o. Esta vez el camerunés utilizó el camino del zambombazo desde fuera del área para mandar un obús a la misma escuadra de Sorrentino, sin que el italiano -ni nadie- pudiera hacer nada.

Cuesta arriba de nuevo. Pero en en esta ocasión el Recre no se amilanó tanto como en el primer periodo. Fue a lo suyo, que era intentar hacer daño a la peor versión del Barcelona de los últimos años, y a fe que lo consiguió.

Carlos Martins estuvo cerca de repetir gol fantasma, pero en esta ocasión el despeje de Víctor Valdéz fue más claro y nadie vio más de la cuenta. Poco después fue Sinama Pongolle quien, solo ante el meta barcelonista, vio como éste le mandaba a córner un disparo a quemarropa.

Fue ahí donde apareció Messi. Rijkaard dio entrada al argentino, una vez recuperado de su lesión, y el partido sufrió un cambio radical. Durante cinco minutos el Barcelona fue un ciclón. Trenzó varias jugadas a la rapidez que le caracterizó hace tiempo, y tuvo la posibilidad de rematar el partido para los siglos de los siglos.

Fue Iago Bouzón el que evitó la sentencia en una acción providencial, tapando un disparo de Messi con todo a su favor, en una demostración de poderío del argentino.

Perdonó y lo pagó caro. Otro empate. Este sin paliativos. Camuñas mandó un balón al segundo palo, lo normal es que se hubiera perdido, pero Marco Ruben lo persiguió, se levantó con fe y cambió de trayectoria el esférico con poquísimo ángulo. Un gol que valió a la postre un punto, y quien sabe si la permanencia.

Tras ese tanto, el Recre cedió terreno, se conformó, como no, con ese punto que era un tesoro. Y pudo perder y ganar. Sorrentino evitó el gol ante Messi, enmendando un error suyo, y Sinama se encontró con un balón claro, pero se perdió en un recorte a Puyol.

No hubo más. El lógico sufrimiento postrero para no perder lo ganado y el estallido de alegría tras el pitido final. Era un punto con valor añadido, posiblemente el de la permanencia.

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