fútbol división de honor

Problema a la vista para el Cartaya

  • Cae ante el Montilla con un gol de penalti y se acerca al precipicio

Un lance del Montilla-Cartaya de la primera vuelta. Un lance del Montilla-Cartaya de la primera vuelta.

Un lance del Montilla-Cartaya de la primera vuelta. / h. i.

Si no es por una cosa es por la otra. El caso es que la realidad dice que el Cartaya es una completa decepción a estas alturas de la temporada. Una platilla concebida, aunque con muchas carencias, construida para llamar la atención por el norte, lo hace después de 19 jornadas por el sur, es decir, tras la derrota ante el Montilla se queda a un punto del descenso, o lo que es lo mismo, igual que cuando el club cesó a Gandarias, lo que deja el efecto Noé en absolutamente nada.

El partido, como tantos otros en lo que va de temporada se vestía de máxima importancia para el Cartaya y, con otras veces volvió a fallar de forma lastimosa. Con las bajas de Sergio y Mario en el centro del campo, Noé apostó por desnudar el equipo por completo y puso en el terreno a de juego a todos los jugones, sin espejo retrovisor. Y eso condujo al los rojinegros a tener la pelota y fabricar los mejores primeros veinte minutos en lo que va te temporada. Cano, Nene y Jacobo gozaron de tres ocasiones increíbles para adelantar a su equipo y fallaron en todas ellas. Para entonces el Montilla sufría lo indecible, pero se escapó vivo y con el paso de los minutos fue respirando con más profundidad, hasta el punto que Onieva hizo trabajar a Bocanegra a los 35 de juego. El portero, como siempre, ya dejaba su firma.

Lo que no pudo parar a un minuto del descanso fue el penalti cometido por Nene sobre el propio Onieva que transformó Luque. Demasiado castigo para el Cartaya, que iba a acusar el golpe hasta el punto que no volvería a ser el mismo, incluso con el descanso de por medio. Porque a vuelta de vestuarios, el conjunto de Noé fue una auténtica locura. Perdió la concepción de equipo, los jugadores fueron cada uno por su lado y así, en medio del desbarajuste, el Montilla se quedó en disposición de matar el choque en dos ocasiones clarísimas que abortó de nuevo el meta Bocanegra, el mejor conjuntamente con Franci Ruiz.

Fue tal la locura, la ansiedad, que otra vez acabó con uno menos por expulsión de Cano, al que la ocasión clarísima que falló le pasó factura. No existió como equipo el Cartaya en la segunda mitad. Ni tan siquiera le salvó el alma, la épica, porque ni hubo alma ni épica. Es la triste realidad de un equipo que se asoma a las llamas del infierno. De momento no se quema. Pero tiene mala pinta porque es incapaz de ganarle a nadie. Y claro, en situaciones así se duda de todo. De los futbolistas, de la planificación, del entrenador e incluso se duda que pueda levantarse. Son tantas las situaciones y todas ellas tan parecidas que, o toma una decisión contundente el club, o se puede ver abocado al fracaso.

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