Mestalla resucita el día señalado

  • El Valencia olvida su mal año y desbanca al Barcelona de la final tras una vibrante noche que inició Baraja con un golazo

El Valencia hizo valer su mejor cara para conseguir eliminar a un Barcelona que nunca se rindió y accedió a una final de Copa del Rey tras nueve años sin hacerlo, después de imponerse en un partido trepidante que encarriló en la primera parte y que fue del equipo catalán en el segundo tiempo.

Los augurios de Koeman se cumplieron desde el principio, pues el Barcelona arrancó llevando el peso del partido y el Valencia se esmeraba para frenar la embestida inicial de un rival que vio cómo Joaquín le sacaba un balón de la misma línea de gol tras un saque de esquina a los tres minutos de juego.

Pero los apuros valencianistas fueron solventados de un plumazo cuando, superado el cuarto de hora, Baraja se sacó un zurdazo del sombrero para sorprender a Valdés desde fuera del área y hacer explotar a la grada. Con el gol el partido se puso como quería el Valencia, que bien colocado y disciplinado defensivamente, esperaba la llegada del Barcelona, que tuvo en un cabezazo de Milito y algún disparo lejano sus ocasiones y que vio cómo Moretti le ganó un mano a mano a Bojan cuando éste estaba preparado para disparar. Mestalla, toda la temporada de quinario por la mala marcha en la Liga, vivía un ambiente típico de Copa, con dos equipos que no daban tregua. Pero fue el Valencia el que sacó tajada de sus contragolpes y al filo del descanso en una rápida contra el balón quedó dentro del área para que Villa, tras una jugada embarullada, habilitara a Mata, quien batió a Valdés ante el jolgorio de la afición.

Tras el descanso, Gudjohnsen tuvo en sus botas el gol, pero su disparo se fue alto. Instantes después, Rjikaard dio entrada a Henry en busca de mayor mordiente y fue el francés el que aprovechó un centro de Sylvinho para acortar diferencias de cabeza. Pero el Barça apenas disfrutó treinta segundos porque en la siguiente jugada Silva recortó a su par y dejó un centro perfecto para que Mata colocara el 3-1. La grada enloqueció y el partido también porque apenas ocho minutos después un hasta entonces desaparecido Eto'o puso a prueba los nervios locales con un gol que sólo sirvió para que Mestalla esperara diez minutos para tronar.

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