El Madrid devora a otra víctima en casa

El Palacio Vistalegre no es el Pabellón Pionir, feudo del Partizan serbio, donde el Fenerbahce arrancó un valioso triunfo hace una semana (72-76) frente a un grupo de bisoños talentos, sino el fortín del Real Madrid, que acabó con los turcos en medio tiempo para seguir invicto en casa y pegado a la estela del Panathinaikos griego en la cabeza del Grupo C.

Un parcial de 9-0 lanzó a los locales en el marcador (21-13). Con la espaldas guardadas, el Madrid mantuvo la seriedad, siguió el plan táctico sin prestar atención al tanteo por medio de cambios defensivos, incluidas presiones después de canasta para demorar la subida del balón de los estambulíes, consolidó la brecha en torno a los diez puntos y pegó los primeros estirones hacia diferencias mayores.

La grieta creció hasta casi los veinte tantos (56-37) en los albores del tercer cuarto. Por entonces, el Fenerbahce asistía ya a un funeral en toda regla. No podía con la defensa rival, tampoco encontraba a los referentes que le orientan y el reloj volaba hacia otra alegría continental en una velada que sólo dependía de los biorritmos madridistas.

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