fútbol mundial 2018

Listas negras y sanciones

  • El Kremlin está decidido a poner orden y controlar por fin a los ultras

Vista interior del estadio de Sochi, una de las sedes del Mundial de Rusia. Vista interior del estadio de Sochi, una de las sedes del Mundial de Rusia.

Vista interior del estadio de Sochi, una de las sedes del Mundial de Rusia. / YURI KOCHETKOV / efe

En las últimas semanas, los episodios de violencia se multiplicaron de modo alarmante en los estadios europeos. Y en muchos casos, con los ultras rusos como protagonistas. Sin embargo, a menos de tres meses del inicio del Mundial, el Kremlin está decidido a poner orden.

Tras ser reelegido como presidente ruso por una aplastante mayoría, Vladimir Putin se prepara para recibir del 14 de junio al 15 de julio a uno de los mayores eventos del planeta. Y todo debe salir a la perfección.

Las imágenes de la Eurocopa de Francia 2016, con los graves incidentes entre los hooligans rusos e ingleses en Marsella y otras ciudades, dieron la vuelta al mundo. Algunos medios internacionales señalan que ambas aficiones podrían volver a chocar durante el Mundial, en el que también se teme la presencia de barras bravas argentinos apoyando a los rusos. Sin embargo, en Moscú están convencidos de que todo transcurrirá sin problemas, tal como sucedió en la Copa Confederaciones de Rusia de 2017.

Las autoridades rusas endurecieron entonces las medidas de castigo: aquellos hinchas que cometan incidentes pueden recibir desde multas económicas y prohibiciones de ingresar a los estadios hasta penas de prisión.

Más de 400 ultras se encuentran, incluso, en una lista negra difundida públicamente por las autoridades. En la nómina figuran los nombres y apellidos completos de los ultras con malos antecedentes y hasta sus fechas de nacimiento. "Para Rusia, el Mundial es un evento especialmente importante y el nivel de seguridad no tendrá precedentes", afirmó Alexander Shprygin, considerado uno de los principales líderes ultras rusos.

Con los estadios medianamente protegidos, ¿qué sucederá en las calles? "El nivel de seguridad será tan grande que será absolutamente imposible que suceda algo como en Marsella", afirmó Shprygin.

Más allá de las disputas callejeras, también preocupan los episodios racistas que protagonizan los hinchas rusos, en cuya cultura está arraigado el ultranacionacionalismo. La UEFA, de hecho, abrió ayer un expediente al Zenit por los cánticos dirigidos al futbolista negro del Leipzig Naby Keita en la Liga Europa. También jugadores asiáticos o del Caúcaso suelen ser víctimas de la xenofobia.

Los hinchas considerados más radicales son los del Spartak y CSKA. Entre los ultras moscovitas suelen producirse choques, pero también hay incidentes en clubes más pequeños como el Ural Ekaterimburgo o el Arsenal Tula.

El estereotipo del ultra ruso, en cualquier caso, es muy diferente al de los hooligans ingleses de la década de 1980, borrachos y en muchas ocasiones excedidos de peso. "Los hinchas rusos van al gimnasio, practican deportes de combate y este tipo de cosas", explica Shprygin. En Rusia, sin embargo, aseguran que todo estará bajo control en el Mundial.

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