Hungría, una prueba de nivel

  • España mide su condición de aspirante al podio ante la renovada selección magiar que dirige el sueco Vranjes

  • Ángel Fernández es baja por lesión y es sustituido por Aitor Ariño

La selección española pondrá a prueba este lunes (18:15) su condición de aspirante a las medallas ante la durísima Hungría, en un encuentro que afronta con la baja del extremo Ángel Fernández. El exterior, que sufrió un esguince en la rodilla derecha con afectación parcial del ligamento lateral interno durante el partido del debut en el Europeo con la República Checa, no sólo se perderá este duelo, sino que será baja para lo que queda de torneo.

Esta circunstancia obliga al seleccionador, Jordi Ribera, a convocar con urgencia al jugador del Barcelona Aitor Ariño, que llegó ayer mismo a Croacia y que presumiblemente podrá jugar ya ante Hungría.

El encuentro servirá a los Hispanos, tras el plácido debut que tuvieron el sábado ante el conjunto checo (32-15), para calibrar sus auténticas posibilidades de pelear por las medalla en el torneo continental. El partido pondrá en escena dos maneras absolutamente distintas de concebir el balonmano, ya que si el conjunto español basa su estilo en la variedad de su juego colectivo y en la riqueza táctica de sus jugadores, el cuadro magiar apelará a la fortaleza física y a la capacidad de lanzamiento exterior de sus piezas.

Atormentada por más de tres décadas sin subir al podio en una gran competición internacional, la selección húngara ha depositado todas sus esperanzas de recuperar el brillo perdido en la llegada al banquillo del preparador sueco Ljubomir Vranjes, la auténtica gran estrella del conjunto magiar y que dirige también al gran estandarte del balonmano magiar, el Veszprem. Esa duplicidad de cargos, sin duda, facilitó el periodo de adaptación de Vranjes, que a diferencia de la mayor parte del resto de seleccionadores ha tenido la posibilidad de entrenar a diario con los jugadores que conforman la estructura básica del combinado nacional.

El técnico sueco, que llevó en 2014 al Flensburg alemán a la conquista de la Liga de Campeones, se ha convertido en la piedra angular del balonmano húngaro en los próximos años desde su cargo de seleccionador nacional y de entrenador del sempiterno campeón magiar, el Veszprem, sobre todo desde la retirada del equipo nacional de su máxima estrella en los últimos años, el ex barcelonista Laszlo Nagy.

Precisamente una de las primeras tareas del preparador escandinavo es encontrar un recambio de garantías para Nagy, sin lugar a dudas el mejor defensor húngaro, como compañero del durísimo Timuzsin Schuch en el eje de la defensa 6-0. Menos dudas tendrá en ataque, en el que todo el juego del magiar girará en torno a la figura del central Mate Lekai, que, a sus 29 años, por fin, ha dado esta temporada el salto de calidad necesario para convertirse en el sensacional director de juego que prometía ser cuando debutó con apenas 20 años en la selección.

España debe mostrar la misma solidez defensiva que ya exhibió ante la República Checa, como confirman los sólo 15 tantos que encajó, si quiere contener a cañoneros de la talla de Richard Bodo o Iman Jamali.

Sin embargo, los Hispanos no sólo tendrán que brillar atrás si quieren vencer a un rival que, pese a caer por 32-25 ante Dinamarca, puso durante muchos minutos contra las cuerdas en los vigentes campeones olímpicos. Por ello resultará de especial relevancia el trabajo de la primera línea, en particular de los centrales Raúl Entrerríos y Dani Sarmiento, que deberán dar mayor fluidez posible al juego ofensivo español para hacer llegar el balón a los extremos y pivotes. Que la ausencia de Ángel Fernández no merme la alta efectividad de los jugadores de segunda línea será un factor que será clave, al igual que el juego de contragolpe, el arma que España intentará imponer.

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