Goles desde el silencio

  • Pionero El Club Deportivo Sordos de Huelva potencia las relaciones entre chicos con esta discapacidad desde que se creó hace tres años Integración Su participación en un torneo con oyentes es ejemplar

Celebran los goles con ímpetu, con saltos y con gritos de alegría. Como cualquier otro futbolista. Porque el mundo de los sordos es el mundo de todos. El mismo. En Huelva lo es más todavía desde que un equipo compuesto por no oyentes participa en un campeonato de fútbol sala para todos. No hay distinciones. Lo de menos es la forma con que se festejen los triunfos; o los instrumentos del árbitro. El Club Deportivo Sordos de Huelva es uno más.

"No oímos, pero no pasa nada". Eso se dijeron un día, como otro cualquiera, con un plus de arrojo y una pizca de valentía personal. Es difícil tirar un muro levantado en años, pero otros emblemáticos ya han caído con anterioridad. La incomunicación y la incomprensión son términos abstractos más fuertes que el hormigón. Pero quebradizos ante la voluntad humana.

Este grupo de jóvenes onubenses empezó a derribar esas paredes a golpe de balón. Chema fue el primero en coger el pico. La idea y la iniciativa fueron suyas, constituyendo el club, tirando de su hermano y amigos e inscribiendo al equipo en las primeras competiciones.

"Para nosotros es una manera de divertirnos, relacionarnos y trabajar en equipo".

Hace tres años no había nada parecido en Huelva. Deportistas aficionados, pero sin un colectivo que les permitiera hacer fuerza común y buscar éxitos por todo el país.

Chema Benabat fue invitado a un torneo de fútbol sala en Santander. Allí prendió la chispa: si hay tantos equipos de sordos organizados en España... ¿por qué no hay uno también en Huelva?

Su entusiasmo fue enseguida el de su hermano Edu, el de sus amigos Pedro y Eduardo, y el de otros futboleros más que se sumaron a la idea, como Paco, Alejandro o Rafa.

Para algunos de ellos ésta era la primera vez que practicaban deporte en serio. Para otros, un vehículo por el que relacionarse con otras personas con su misma discapacidad.

Los primeros pasos no estuvieron libres de obstáculos. No iba a ser menos. Ellos se encargaban absolutamente de todo. Luego, Manuel Márquez Toro, veterano entrenador de fútbol sala, se encargó de dirigirles y hacerles debutar en la Liga Andaluza para personas sordas, donde realizaron un digno papel, a pesar de las dificultades de comunicación en el plantel.

No es fácil la vida para una persona sorda ni tampoco para quienes les rodean. "Hay que armarse de paciencia, ser perseverante y asumir las dificultades que tienen para comprender algunos conceptos abstractos".

Quien habla -y es paciente con ellos- es el actual técnico del CD Sordos Huelva, José María Benabat, May, un histórico del voley onubense que, "sin tener idea de fútbol sala", acudió al reclamo de sus hijos, integrantes del equipo.

Él les habla de deporte. Con signos, y con sus labios. Y les inculca disciplina para hacer frente al desorden que generan los problemas de incomunicación.

May no tiene duda: "Son fantásticos, unos tíos estupendos. La gente tendría que verlos riendo, contándose chistes, bailando en una discoteca y hasta cantando, a su manera". Lo cuenta con la misma emoción que le provoca tener la oportunidad de acercarse a sus hijos de una forma distinta.

Ahora están a un paso de ganar el Campeonato de España para personas sordas, aunque su mayor triunfo se produjo hace unos meses, con la inscripción en el Trofeo de Primavera, una conocida competición de iniciativa privada. Francisco Rivas, delegado de la Asociación Onubense de fútbol sala, recuerda cómo "se presentaron a nosotros y nos propusieron jugar esta temporada". "Se habló en la reunión de equipos y nadie puso ninguna objeción a su participación", asegura.

Sus partidos se diferencian del resto por un pañuelo blanco que utiliza el árbitro junto al silbato. Tienen más desarrollada la visión periférica y prestan atención a cualquier posible indicación durante los partidos, en los que alguna vez hay confusiones lógicas.

"La acogida de los equipos ha sido muy buena. Están muy integrados. Y para nosotros es una aportación muy beneficiosa. Aprendemos mucho", explica Rivas.

El agradecimiento es mutuo. Desde el equipo, el reconocimiento es total para todos los integrantes del torneo onubense. "Jugar con oyentes nos permite progresar como equipo". Y dar un paso más hacia la normalización en el deporte.

"Relacionarnos con oyentes nos ayuda a abrir la mente y a aprender mucho más. Así los oyentes se acostumbran también a tratar con personas discapacitadas y se facilita la comunicación entre todos nosotros", comenta Eduardo Vázquez-Limón, jugador del equipo.

El mismo Eduardo pertenece a un club de piragüismo junto a otros oyentes; como Chema, que ha disputado también competiciones no específicas en fútbol y voleibol.

Pero queda un largo camino por recorrer. No es fácil ni para los triunfadores, como el atleta guipuzcoano Javier Soto, proclamado Mejor Deportista Sordo del Siglo XX por el mismísimo Comité Olímpico. Su lucha por la integración y sus éxitos deportivos son un referente para este grupo de onubenses. También los del ala-pívot esloveno Miha Zupan, primer jugador sordo que toma parte en la Euroliga de baloncesto.

Muchos de estos jóvenes se conforman con practicar deporte. Otros, con nada menos que triunfar y ser seleccionados por la Federación Española de Deportes para Sordos. Pero todos ellos coinciden en el reto de ser considerados deportistas, igual que cualquier oyente o cualquier persona sin discapacidad. ¿Acaso son menores su esfuerzo y su voluntad de superación? Quien no lo crea puede agitar sus palmas en alto y premiarles con una ovación. Es lo menos que se merecen.

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