fútbol

Embrujados por el aura de Quini

  • Miles de aficionados se despidieron del ex futbolista en El Molinón, que llevará el nombre de Enrique Castro

  • Hoy, en el 37 aniversario de su secuestro, será enterrado en Avilés

La capilla ardiente con los restos mortales de Quini en El Molinón, visitada por centenares de admiradores ayer. La capilla ardiente con los restos mortales de Quini en El Molinón, visitada por centenares de admiradores ayer.

La capilla ardiente con los restos mortales de Quini en El Molinón, visitada por centenares de admiradores ayer. / j. l. cereijido / efe

El que fuera delantero del Sporting, el Barcelona y la selección española Enrique Castro, Quini, fue despedido por unas 14.000 personas en un funeral celebrado en El Molinón, donde muchas de ellas también pasaron a lo largo de todo el día por la capilla ardiente. Un estadio que, como comenzó recordando el capellán del Sporting, Fernando Fueyo, llevará también el nombre de Enrique Castro, "y que desde hace mucho tiempo era un templo del fútbol y ahora es más que eso, una catedral".

El público recibió con una cerrada y prolongada ovación la salida al césped del féretro con los restos mortales de Quini, portado por una representación de la asociación de veteranos como Joaquín, Cundí, Redondo, Uría, David, Claudio o Ablanedo y, junto a ellos, el ex jugador del Athletic y compañero suyo en la selección Dani. En las gradas hubo una amplia representación de casi todos los clubes de Primera y Segunda División así como el secretario de Estado para el Deporte, José Ramón Lete, o el presidente en funciones de la Federación Española de Fútbol, José Luis Larrea.

Ex jugadores como Luis Enrique o Lobo Carrasco y una amplia representación institucional encabezada por el presidente del Principado, Javier Fernández, y el del Parlamento asturiano, Pedro Sanjurjo, estuvieron presentes en el último adiós al que fuera siete veces Pichichi -cinco en Primera División (1974, 1976, 1980, 1981 y 1982) y dos en Segunda (1970 y 1977)- conocido como El Brujo.

Lete definió a Quini como "una de las figuras más destacadas en toda la historia del fútbol español" y afirmó que su muerte no es solo una pérdida para este deporte sino para toda la sociedad española".

El capellán rojiblanco recordó cómo Quini "superó la enfermedad, el secuestro, la muerte de su hermano Jesús", y "ahora inesperadamente se le rompió el corazón de grande que lo tenía", unas palabras respondidas con una gran ovación desde las gradas. En su intervención el párroco se acordó de otro funeral celebrado en el mismo escenario por ex entrenador del Sporting Manolo Preciado.

Desde el mediodía la capilla ardiente registró una enorme afluencia de personas que quisieron homenajear al ex futbolista, ahora delegado y responsable de relaciones institucionales del club. Una riada de aficionados que incluso superó el número de asistentes al funeral, ya que durante buena parte del día lo hicieron al ritmo de 3.000 personas a la hora.

En un momento de la misa desde la grada se entonó el grito de "¡ahora, Quini, ahora! que durante muchas temporadas sonó en El Molinón lo que fue coreado por todos los asistentes, que también entonaron el himno del Sporting ondeando sus bufandas antes de que sus ex compañeros retiraran el féretro. "Se nota, se siente, Quini está presente", coreó el estadio mientras el coche fúnebre se llevaba del césped sus restos mortales, que hoy serán enterrados en el cementerio de La Carriona de Avilés en la intimidad, a petición de la familia, que siguió el funeral desde el banquillo del Sporting. Hoy precisamente se cumple el 37 aniversario de su secuestro, que se produjo el 1 de marzo de 1981.

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