ciclismo

¿Dopaje o terapia?

  • Chris Froome duplicó la tasa de salbutamol permitida para su asma en la pasada Vuelta

  • Puede perder la ronda y ser suspendido un tiempo

El ciclista británico Chris Froome atiende a la prensa en una jornada de descanso de la última Vuelta a España, la que puede perder por dopaje. El ciclista británico Chris Froome atiende a la prensa en una jornada de descanso de la última Vuelta a España, la que puede perder por dopaje.

El ciclista británico Chris Froome atiende a la prensa en una jornada de descanso de la última Vuelta a España, la que puede perder por dopaje. / javier lizón / efe

Dopaje o terapia, he ahí la cuestión. La Unión Ciclista Internacional anunció en la mañana de ayer que el británico Chris Froome dio positivo durante la última Vuelta a España por el broncodilatador salbutamol y disparó las sospechas sobre el mejor corredor de la actualidad. El control antidopaje que se le realizó al ciclista el 7 de septiembre, tres días antes de ganar la Vuelta, arrojó unos niveles de salbutamol muy por encima de los permitidos en el Código Mundial Antidopaje. La prueba B confirmó el análisis adverso, pero Froome, de 32 años, niega haberse dopado.

El cuatro veces campeón del Tour es asmático y utiliza el salbutamol para combatir ese problema. Para ello, cuenta con lo que se conoce como Exención de Uso Terapéutico, una autorización que entregan los principales organismos deportivos y mediante la cual se pueden ingerir una cantidad controlada de determinadas sustancias prohibidas.

Todo el mundo sabe que tengo asma y sé perfectamente cómo son las reglas"

En la orina del jefe de filas del equipo Sky había 2.000 nanogramos de salbutamol en cada miligramo, cuando el límite permitido es de 1.000, la mitad. "Se presume que la presencia en la orina de salbutamol en exceso de 1.000 ng/ml no es un uso terapéutico previsto de la sustancia", señaló la UCI en su comunicado.

El organismo indicó que la presencia del salbutamol no implica "la imposición de una suspensión provisional obligatoria del corredor", pero precisó que el resultado se considerará dopaje a menos que Froome "pruebe mediante un estudio farmacocinético que es consecuencia del uso terapéutico (por inhalación) hasta la dosis máxima". Si no lo demuestra, Froome podría perder la Vuelta 2017 -el italiano Vincenzo Nibali, segundo, sería declarado ganador- y se arriesgaría a una suspensión. Su idea para 2018 es competir en el Giro (a partir del 4 de mayo) y en el Tour (a partir del 7 de julio), pero una sanción lo complicaría.

Los deportistas pueden usar el salbutamol en forma de spray hasta esos 1.000 nanogramos por miligramo si presentan un certificado médico que demuestre que padecen asma.

Froome y el Sky emitieron un comunicado y rechazaron cualquier práctica dopante. Un día antes del positivo, Froome vivió su peor jornada en la Vuelta y no pudo mantener el ritmo de sus principales rivales en Los Machucos, un puerto de categoría especial.

"Todo el mundo sabe que tengo asma y sé exactamente cómo son las reglas. Uso un inhalador para prevenir los síntomas (siempre dentro de los límites permitidos) y sé perfectamente que me van a hacer controles todos los días que llevo el maillot de líder", indicó el ciclista nacido en Kenia en 1985.

Simpático y reservado, Chris Froome es considerado un gentleman, un tipo de modales perfectos. "Intento ser lo más agradable posible, pero no tomen eso como una debilidad", advierte, no obstante, el ciclista, obligado a demostrar su inocencia para mantener bien alto su reputación.

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